Lo que comenzó como un hallazgo inquietante en la orilla terminó por destapar una secuencia de hechos alarmantes. La mujer que se amputó un dedo y lo lanzó al mar en un presunto ritual umbanda no solo estaba bajo observación médica, sino que arrastraba antecedentes recientes que encendieron todas las alarmas en la zona de Villa Gesell y Mar de las Pampas.
Su nombre permanece en reserva mientras se desarrollan pericias psiquiátricas, pero para muchos vecinos no era una desconocida. Desde hacía semanas protagonizaba episodios que habían derivado en llamados reiterados a la Policía por comportamientos erráticos y rituales realizados en espacios públicos.
Uno de los momentos más críticos se registró pocos días antes de Navidad, en inmediaciones de calle 36 y Monte Hermoso. Alertados por gritos, frases inconexas y movimientos llamativos, efectivos policiales se acercaron para identificarla. La situación se descontroló en segundos.
De entre sus ropas, la mujer extrajo un cuchillo tipo carnicero de grandes dimensiones y avanzó directamente hacia los uniformados. Las órdenes para que depusiera el arma no surtieron efecto y los policías se vieron obligados a efectuar disparos disuasivos contra la arena para frenar su avance. Recién entonces lograron reducirla sin que hubiera heridos.
Cuchillos ocultos y una causa previa
Durante la requisa posterior, los agentes confirmaron la magnitud del riesgo: además del cuchillo con el que intentó atacar, llevaba otros siete cuchillos escondidos entre sus pertenencias. El traslado a la Comisaría Tercera sumó un dato aún más comprometedor: figuraba como imputada en una causa por robo y amenazas iniciada apenas un día antes.
La Fiscalía N.º 7, a cargo de Juan Pablo Calderón, tomó intervención y caratuló preventivamente el hecho como atentado contra la autoridad.
El dedo, el frasco y la versión del ritual
El episodio que volvió a colocarla en el centro de la escena ocurrió en la playa de Mar de las Pampas, cuando apareció un frasco con una falange humana en su interior. La Policía Científica confirmó que se trataba de un dedo amputado.
Una testigo aportó un dato clave: minutos antes había visto a una mujer con la mano vendada, sosteniendo un frasco. Según relató, la propia protagonista le explicó que había sufrido un accidente doméstico y que, por una creencia religiosa ligada a la Umbanda, decidió arrojar el dedo al mar como ofrenda.
La investigación avanzó con rapidez. Desde el hospital municipal confirmaron que el día anterior una mujer había ingresado por guardia con la amputación de un dedo, fue atendida y recibió el alta pocas horas después. El detalle más perturbador: se retiró del centro de salud con la falange en su poder.
Con esa información, los investigadores lograron identificarla sin dificultad. Por el momento, el Ministerio Público Fiscal dispuso actuaciones por averiguación de ilícito y no ordenó nuevas medidas, aunque el caso continúa bajo análisis.

