Teresa Anchorena, una de las figuras más influyentes de la cultura argentina de las últimas décadas, murió este jueves por la tarde en su hogar de Villa Crespo. Tenía una extensa trayectoria dedicada a la protección del patrimonio histórico y artístico del país, y hasta sus últimos días ejerció como directora de Patrimonio en el Fondo Nacional de las Artes.
Su partida se produjo mientras continuaba activa en proyectos culturales y en la preparación de una nueva muestra. La noticia generó un fuerte impacto en el ámbito cultural, donde su figura era reconocida por su compromiso y cercanía con artistas, gestores y comunidades de todo el país.
En diciembre de 2024, la Legislatura porteña la distinguió como Personalidad Destacada de la Cultura, un reconocimiento que subrayó su rol como defensora del patrimonio arquitectónico y artístico nacional. Este viernes será velada en la misma Legislatura, de 10.30 a 14.30, y por la tarde se le rendirá un homenaje en la feria arteba, en el Centro Costa Salguero.
Trayectoria institucional
Anchorena fue presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, cargo al que llegó en 2016 bajo el gobierno de Mauricio Macri y que desempeñó hasta 2022. Desde allí impulsó una activa defensa del patrimonio y contagió entusiasmo por descubrir y preservar pueblos y tesoros del país.
Su recorrido incluyó, además, cargos clave como:
- Directora del Fondo Nacional de las Artes
- Secretaria de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Enrique Olivera
- Directora del Centro Cultural Recoleta
- Asesora cultural de Raúl Alfonsín
En 2023 también se sumó como asesora del Teatro Colón, bajo la dirección de Jorge Telerman.
Una vida marcada por el arte y el exilio
Formada en periodismo, antropología y arte, Anchorena relataba que su pasión por la cultura nació en su adolescencia, cuando descubrió por azar los fascículos de La Pinacoteca de los Genios. Su primera compra artística fue un cuadro de Jorge de la Vega adquirido en cuotas mientras aún estaba en la secundaria.
Su vida también estuvo atravesada por el exilio. En 1973 se radicó en París junto a su familia, escapando del clima político que anticipaba la dictadura. Allí trabajó en ventas y se vinculó con artistas argentinos, experiencia que luego valoró como una gran escuela para su vida pública.
Despedidas y legado
Desde el Fondo Nacional de las Artes, el presidente Tulio Andreussi Guzmán recordó que Anchorena “se consagró hasta el último día con la vocación de sostener la identidad cultural de la Argentina”.
Por su parte, el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, destacó que fue “una figura relevante para el patrimonio, la historia, la cultura y el arte de nuestro país”, y la describió como “una persona tan amorosa y educada en el trato personal como una continua promotora, soporte y apoyo de los artistas argentinos”.
El legado de Teresa Anchorena queda ligado a la defensa del patrimonio y la construcción de una identidad cultural argentina. Su trabajo será recordado como el de una incansable guardiana de la memoria colectiva.