Pipinas, un pequeño pueblo bonaerense de poco más de mil habitantes, podría volver a quedar en el centro de la actividad espacial argentina. Esta vez, el nombre que aparece en escena es el de SpaceX, la compañía aeroespacial fundada por Elon Musk.
La Casa Rosada busca avanzar en una negociación para que la empresa estadounidense tenga participación en el Centro Espacial Punta Indio (CEPI), ubicado en esa localidad del partido de Punta Indio. Según pudo averiguar INFOCIELO, el objetivo es avanzar en un eventual acuerdo entre SpaceX y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), con la participación de VENG, empresa estatal vinculada al organismo.
Todavía no existe un acuerdo firmado ni está definida la modalidad de una eventual llegada de la compañía. Entre las alternativas que se analizan aparecen la utilización de infraestructura existente, una inversión, cooperación tecnológica o algún tipo de asociación industrial.
De la cementera al espacio
La historia espacial de Pipinas comenzó hace más de una década y está directamente relacionada con el proyecto Tronador, el ambicioso programa argentino para desarrollar lanzadores propios y reducir la dependencia de otros países para poner satélites en órbita. El Centro Espacial Punta Indio se instaló sobre terrenos vinculados a la antigua fábrica de cemento Corcemar, que había sido uno de los motores económicos de la localidad hasta su cierre durante la crisis de 2001.
En 2014, el pueblo volvió a recibir técnicos, ingenieros y trabajadores con la instalación del centro espacial. Ese mismo año, el prototipo VEx-1B fue lanzado con éxito desde Punta Indio y alcanzó los 2.200 metros de altura.
El proyecto Tronador posteriormente sufrió interrupciones y recortes presupuestarios. Sin embargo, la infraestructura de Pipinas continuó vinculada a la actividad espacial y allí permanecieron instalaciones de CONAE y VENG.
El esquema pensado originalmente para el desarrollo del Tronador distribuía las distintas etapas del proyecto entre diferentes puntos del país: Pipinas quedaba como uno de los lugares centrales para la fabricación, integración y prueba de los vehículos, mientras que el proyectado Centro Espacial Manuel Belgrano, en la zona de Puerto Belgrano, tendría un papel fundamental en los futuros lanzamientos orbitales.
Ahora, esa infraestructura vuelve a despertar interés.
El Súper RIGI, en el centro de la negociación
Según pudo saber INFOCIELO, uno de los elementos que el Gobierno espera para avanzar es la aprobación definitiva del denominado Súper RIGI, el régimen de incentivos destinado a grandes inversiones en nuevas industrias y sectores considerados estratégicos.
El proyecto ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y contempla beneficios fiscales, aduaneros, cambiarios y regulatorios para inversiones superiores a los US$1.000 millones.
La eventual participación de SpaceX se encuadraría en esa estrategia de la administración de Milei para atraer capital y empresas estadounidenses vinculadas con sectores tecnológicos y estratégicos.
En ese esquema, CONAE sería la contraparte estatal argentina, mientras que VENG aportaría capacidades técnicas y experiencia acumulada en el desarrollo de lanzadores. La empresa estatal tuvo un papel central en los trabajos vinculados al Tronador y actualmente continúa operando junto a la CONAE.
Una oportunidad para volver a poner a Pipinas en el mapa
La posibilidad de una asociación con SpaceX llega en un momento en el que el desarrollo del lanzador argentino permanece lejos de aquella expectativa inicial. La apuesta original buscaba que la Argentina pudiera completar de manera autónoma el ciclo espacial: fabricar satélites, desarrollar los vehículos para transportarlos y finalmente lanzarlos desde territorio nacional.
Hasta ahora, el país continúa dependiendo de plataformas extranjeras para poner sus satélites en órbita. De hecho, SpaceX ya tuvo un vínculo directo con la Argentina: en 2020, un Falcon 9 de la compañía lanzó desde Cabo Cañaveral el satélite argentino SAOCOM 1B.
La diferencia, esta vez, sería que la empresa de Musk podría pasar de ser la encargada de transportar un satélite argentino al espacio a evaluar la posibilidad de utilizar infraestructura instalada en territorio nacional.
Para Pipinas, el eventual acuerdo tendría además una dimensión que excede lo estrictamente tecnológico. La localidad ya vivió el impacto económico que generó el proyecto espacial cuando científicos, técnicos e ingenieros llegaron al pueblo y reactivaron una zona que había quedado golpeada tras el cierre de Corcemar.
Ahora, más de una década después de aquellos primeros lanzamientos experimentales, el pequeño pueblo bonaerense vuelve a aparecer como una posible pieza de una negociación que involucra al Gobierno argentino y a una de las compañías espaciales más importantes del mundo.
Por ahora, las conversaciones continúan y el desembarco de SpaceX no está cerrado. Pero si el Súper RIGI avanza y las negociaciones prosperan, Pipinas podría volver a tener una misión espacial en el horizonte.

