En los estudios de la emisora LA CIELO 103.5, durante la emisión del programa Todo No Se Puede, la mañana comenzó con una inmersión en la astrofísica a través de una entrevista a Santiago Orcajo, doctor en astronomía formado en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) e investigador del Instituto de Astrofísica de La Plata (IALP).
El científico detalló los pormenores del descubrimiento de un planeta recién nacido en los confines de la galaxia, un hito que ayuda a reconstruir el rompecabezas sobre el origen de los sistemas planetarios.
Un “pestañeo” en la escala cósmica
El objeto astronómico se encuentra localizado en el sistema estelar Elías 2-24, situado a unos 450 años luz de la Tierra, dentro de la nube molecular de Ofiuco. A diferencia de nuestro Sistema Solar, que cuenta con unos 4.500 millones de años de existencia, este nuevo cuerpo posee una edad estimada menor a un millón de años. “Si uno nuestro sistema solar lo compactaríamos en un año, esos casi millón de años de este planeta serían ni dos horas; no llegarían a 2 horas de vida. Es muy poquito, es bien nuevo“, graficó Orcajo para dimensionar la juventud del objeto en escalas astronómicas.
El nombre del sistema responde a un catálogo confeccionado en la década de 1970 por un astrónomo de apellido Elías. “Elías 2-24 es el sistema estelar, en donde está la estrella principal que se llama Elías 2-24, que sería como nuestro Sol“, precisó el astrónomo, aclarando la nomenclatura utilizada para designar estos hallazgos. Se trata de un planeta de tipo gaseoso, con núcleo rocoso, ubicado a una distancia equivalente a 55 veces la separación entre la Tierra y el Sol.
De los telescopios en Chile a las computadoras en La Plata
El camino hacia la confirmación de este planeta demandó casi una década de investigaciones impulsadas por el proyecto Odisea y la colaboración entre el IALP de La Plata y el grupo SHeMS de Chile. En 2017, mediante la red de radiotelescopios ALMA ubicada en el desierto de Atacama, los astrónomos identificaron una franja vacía en el disco de gas y polvo que rodeaba a la estrella. “Se encuentra que en todo ese disco de gas y polvo hay como un anillo en donde no hay nada. Se plantea que debe haber un planeta que se comió todo lo que había ahí para formarse, e ir barriendo esta nube y generando su camino“, relató el investigador.
Sin embargo, en aquel momento la tecnología no permitía observar de forma directa la presencia del cuerpo. El giro definitivo ocurrió en 2025, durante el trabajo posdoctoral de Orcajo, cuando implementaron un código computacional desarrollado en La Plata para simular la evolución física del sistema. “Uno tiene la teoría, que son estas simulaciones, y por el otro lado tenés la práctica, que son las observaciones de la imagen del telescopio. Si vos lográs unificar eso y que coincida todo, te da una certeza“, remarcó Orcajo, calificando los resultados teóricos y observacionales como “contundentes“.
El trabajo fue enviado a arbitraje a una revista científica de renombre para su evaluación por pares antes de su difusión pública. “El proceso científico es estar varios años investigando una situación, ver que todo esté bien justificado y mandarlo a una revista de renombre para que sea evaluado por otros astrónomos que entienden de ese tema“, explicó sobre las exigencias del método.
Orgullo de pueblo y la pregunta por la vida
Nacido en Rauch, una pequeña localidad bonaerense cercana a Tandil, Orcajo confesó su sorpresa ante las repercusiones alcanzadas en su ciudad natal, “nosotros lo vivimos como parte del laburo, pero me están sorprendiendo los saludos“.
Hacia el final de la charla, ante la ineludible inquietud periodística sobre la existencia de vida extraterrestre, el astrónomo de la UNLP no dudó, “sería muy egoísta decir que no, porque hay miles de millones de estrellas y cada una tiene varios planetas. Ahora, que logremos contactar con alguna es otra cosa, eso lo vemos complicado“. Respecto al valor fundamental de su trabajo en la ciencia pública, concluyó con una reflexión sobre las preguntas primordiales de la humanidad, “la pregunta filosófica de todos los tiempos es de dónde venimos y quiénes somos. Esto nos está mostrando parte del nacimiento de un planeta y confirmando que las teorías de formación van por buen camino“.


