La comunidad educativa de la Escuela Secundaria Media N° 3, ubicada en la zona de las calles 140 y 62 en la localidad de Los Hornos, enfrenta un clima de constante zozobra tras una sucesión de violentos episodios ocurridos tanto adentro como afuera del predio escolar. La difusión de grabaciones en teléfonos móviles visibilizó las batallas colectivas entre alumnos, mientras que los testimonios de los padres alertaron sobre la presencia de elementos cortantes y destrozos en la zona.
Ante el peligro cotidiano y la falta de garantías para la integridad física de los estudiantes, las familias tomaron la resolución drástica de no enviar a sus hijos al establecimiento. Los adultos a cargo solicitaron compromisos formales por escrito y la intervención inmediata de las autoridades competentes previo a la reanudación de la actividad pedagógica regular.
Nuevos videos y testimonios sobre los enfrentamientos en Los Hornos
Las imágenes registradas mediante dispositivos celulares expusieron la ferocidad con la cual grupos de jóvenes se enfrentaron en las proximidades del colegio. En las secuencias audiovisuales observaron a numerosos alumnos alrededor de las peleas, quienes formaron rondas para filmar con sus aparatos. Además, las grabaciones registraron arengas con gritos como “Dale, guacha” entre aplausos y risas de los espectadores. La escalada de violencia obligó a la intervención directa de los docentes para separar a los contendientes.
Los relatos de los testigos detallaron que el conflicto de mayor gravedad aconteció durante el horario de salida de la institución. Una de las madres relató que una multitud participó en el tumulto y que al lugar arribaron personas ajenas al colegio a bordo de vehículos. Según el testimonio materno, varios sujetos descendieron de los automóviles equipados con palos y elementos similares a hachas para sumarse a los disturbios.
El caos en las inmediaciones del edificio de calle 140 y 62 incluyó también piedrazos y destrozos contra vehículos estacionados en la vía pública. La violencia extrema causó estupor entre los vecinos y motivó llamados de urgencia a las fuerzas policiales. En ese contexto de descontrol, las familias denunciaron que tanto adultos como menores corrieron riesgo de vida durante las agresiones multitudinarias.
Frente a la inacción percibida, tutores del curso primer año C enviaron una nota formal dirigida a la dirección del establecimiento escolar. En el escrito manifestaron con firmeza la imposibilidad de sostener las jornadas pedagógicas bajo estas circunstancias. De esta forma, los firmantes expresaron que no están dadas las garantías de seguridad para el normal dictado de clases.
Reclamos de seguridad y la postura firme de los padres
Como medida de protesta y resguardo, la comunidad de padres ratificó que no enviaron a los alumnos a las aulas el martes 29 de septiembre. La postura colectiva obedece a un reclamo inequívoco de protección, fundamentado por los tutores en una consigna central: “Lo hacemos por la seguridad de nuestros hijos”.
Entre los requerimientos exigidos figura la entrega de un informe oficial por escrito sobre las decisiones de prevención que adoptarán los directivos. Asimismo, demandaron una reunión urgente con el equipo de conducción y las autoridades educativas, junto con la presencia de organismos pertinentes que resguarden los momentos de entrada y salida. Hasta la fecha, los acontecimientos delictivos permanecen bajo investigación oficial.


