Un episodio digno de reinterpretar el dicho argentino “más peligroso que un elefante en un bazar” ocurrió en Tailandia, donde un elefante salvaje irrumpió en plena madrugada en un supermercado y se llevó, como si nada, un pequeño botín compuesto por galletitas de arroz y huevos.
El hecho fue registrado en video y se viralizó rápidamente, generando un sinfín de comentarios entre la sorpresa, la ternura y el desconcierto.
Visita inesperada
El insólito suceso ocurrió alrededor de las tres de la mañana en la localidad de Pak Chong, al norte de Bangkok, cerca del Parque Nacional Khao Yai, hábitat natural del protagonista: un elefante de gran porte conocido por los lugareños como Plai Biang Lek.
Las cámaras de seguridad de la tienda captaron al paquidermo ingresando tranquilamente por la puerta principal, recorriendo los angostos pasillos con su imponente anatomía, y eligiendo con evidente preferencia productos comestibles fáciles de transportar y digerir.
Las imágenes muestran al animal desplazándose con cierta torpeza por el interior del local, con su cabeza rozando el techo y su trompa explorando góndolas como si supiera exactamente qué quería llevarse.
Según informaron medios locales como el Khaosod English, tras una breve inspección de las estanterías, el elefante se decidió por unas crujientes galletas de arroz y un par de maples de huevos, que consumió antes de abandonar el lugar sin causar mayores destrozos.
Vecino ya conocido
Lo curioso del caso es que Plai Biang Lek no es un desconocido para los vecinos de la zona. Muchos suelen verlo merodear por la periferia del supermercado en varias ocasiones, aunque esta fue la primera vez que se animó a cruzar el umbral y explorar el interior.
En 2023, ya había protagonizado una escena similar al ingresar a un restaurante mientras los dueños dormían, evidenciando que su afición por la gastronomía humana viene de larga data.
A pesar de lo aparatoso de la visita, no se reportaron heridos ni daños significativos, aunque el dueño de la tienda declaró haberse llevado un susto mayúsculo.
Las autoridades del parque nacional recordaron que estos animales suelen salir de su territorio en busca de alimentos, especialmente cuando se reduce la disponibilidad de recursos naturales dentro del área protegida.
El hecho reabre el debate sobre la convivencia entre humanos y fauna silvestre en zonas de frontera ecológica. Mientras tanto, Plai Biang Lek sigue su vida libre y glotona, consagrándose como el elefante más célebre de Pak Chong. Y el mundo, una vez más, confirma que el viejo dicho argentino no era una exageración retórica: un elefante en un supermercado puede ser mucho más peligroso —y encantador— que en cualquier bazar.
Y si viviera, la inolvidable Maria Elena Walsh quizás podría sumarle un amigo al entrañable Osías, el osito mameluco.

