Viene sucediendo cíclicamente desde hace al menos una década, pero ante cada agravamiento de una crisis terminal como la que se vive estos días, con reducción de consumo abrupto por la subida demencial de los precios, el tema se agrava más y más. Esta vez apareció un “pasta dulce a base de proteínas lácteas, azúcar y óleo margarina sabor dulce de leche“.
Por supuesto que el producto intenta imitar al clásico dulce de leche por llamarse “Dulcísimo” y ubicarse en la misma góndola de los auténticos dulces de leche, pero a un valor algo más bajo.
No es el único producto
La marca en este caso es “Opi“, una clásica empresa que también ofrece “bebida láctea a base de leche“, algo así como leche diluida.
Sumado a otros productos tales como bebida láctea saborizada que parece yogurt, quesos rallados que no son 100% queso, sino que tienen entre otros agregados el de pan rallado, “con gusto a queso”, ya se podría integrar a una larga lista de “sustitutos tramposos”, que si bien explican en letra pequeña lo que tienen, muchas veces se valen de la inocencia, o la falta de tiempo y costumbre de los clientes, para tomarse el trabajo de interiorizarse acerca de los componentes del producto que toman de la góndola.
GRACIOSO RELATO DEL FALSO DULCE DE LECHE
Un usuario de la red social “X” (ex Twitter) escribió al respecto: “En el país de las vacas venden esta por*** y mi señora lo compra . Lo peor 1000 pe“, y acompañó el mensaje con una fotografía del mencionado producto “simil dulce de leche“.
Los comentarios al posteo fueron en algunos casos hilarantes. Por ejemplo el de quien replicó: “Solo la descripción del producto ya es cancerigena“. O quien agregó: “Oleo de margarina? Es más sano tomar bardahl en ayunas“.
También estuvieron los que sumaban otras variantes económicas pero que tampoco cumplen los requisitos para denominarse como los originales. Uno de ellos es el famoso e histórico Arlistan, que parece ser un café instantáneo, pero leyendo su composición se ve que se trata de “polvo para preparar infusión a base de café y jarabe de glucosa con colorante“.
A este paso, a los consumidores argentinos el quinto círculo del infierno nos espera, con calor producido “a base de fuego de imitación de leña”.




