Una vez más, en la localidad de San Pedro encontraron restos fósiles de animales que habitaron en la tierra hace miles de años. En esta oportunidad fue un gran descubrimiento, ya que se pudo constatar que el tigre dientes de sable habitó en la región norte de la provincia de Buenos Aires.
Según explicó el Museo Paleontológico de San Pedro “Fray Manuel de Torres” en su cuenta oficial de Facebook, el hallazgo se produjo en un sector de barrancas a unos 2 kilómetros al norte de la ciudad y la pieza descubierta fue parte de las manos de uno de aquellos feroces carnívoros.
Desde el museo local explicaron que la pieza hallada ya está exhibida en una de sus salas junto a fósiles de otros carnívoros descubiertos en la zona, como el cráneo de un oso prehistórico gigante, el esqueleto de un cánido fósil de 500.000 años, cráneos de zorros fósiles y hasta la rodilla fosilizada de un yaguareté hallada en las afueras de la ciudad.
¿Cómo es la pieza fósil que encontraron en San Pedro?
“El Grupo Conservacionista de Fósiles acaba de descubrir una pieza ósea perteneciente a una de las manos de un Smilodon, el terrible felino popularmente conocido como tigre dientes de sable”, explicaron en la publicación y detallaron que el hueso hallado corresponde al quinto metatarsiano de la mano izquierda de un ejemplar que habitó la zona durante la edad Bonaerense, en el Pleistoceno superior.
“Es la primera vez que se puede registrar la existencia de este poderoso carnívoro para la zona de San Pedro y su presencia en este partido se suma a otros registros logrados, anteriormente, en ciudades cercanas”, también sostuvieron desde el museo. El hueso fosilizado fue descubierto por Walter Parra, en compañía de José Luis Aguilar, Lucía Schvindt, Candela Alcorta, Santiago Ferreyra y Julio Simonini.
¿Cómo era el tigre dientes de sable?
En las observaciones preliminares de la pieza fósil hallada, el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro interactuó con el Dr. Francisco Prevosti investigador de CONICET, quien les expresó que “estos animales llegaron a pesar unos 300 kilogramos, siendo los depredadores top de la cadena alimenticia en su época”.
Según el profesional, tenían una dentición híper especializada que, según se cree, le servía para tener una mordida de precisión mucho más rápida y efectiva que la de otros félidos. “Tenían un modo de matar sus presas, mucho más veloz y eficiente y todo indica que atacaba, preferentemente, animales grandes”, sostuvo.
La estructura de su cráneo y mandíbulas, así como la estructura de las vértebras cervicales y los músculos que movían la cabeza y todo el cuello, estaban adaptados para este depredador. Músculos muy fuertes y patas anteriores muy robustas, en relación a las posteriores, que se cree le servían para estabilizar a la presa; afirmarla más fuertemente para inmovilizarla a la hora de la fatal mordida.
“Su dentición estaba muy especializada, para una alimentación súper carnívora con caninos hiper desarrollados. Una adaptación extrema que no se ve, ni siquiera, en otros félidos también de alimentación exclusivamente carnívora pero que no han desarrollado esos tremendos caninos superiores. Sin embargo, esos dientes que eran fatales a la hora de morder, quizás no lo eran tanto en el momento de la alimentación, debiendo tener cuidado de que no se quebraran porque no volvían a crecer”, también indicó Prevosti.


