El paso del senador del bloque HECHOS Marcelo “Chuby” Leguizamón por el programa LADO P, conducido por Fabián Debesa en Infocielo Play, dejó definiciones sobre la política legislativa y electoral bonaerense. Con la mira puesta en el funcionamiento de la Cámara Alta provincial y el tablero electoral hacia el año próximo, el legislador platense abordó de manera directa la parálisis parlamentaria, la fuerte interna que atraviesa el peronismo gobernante y la urgencia de avanzar en una reforma política integral en la provincia de Buenos Aires.
Consultado sobre las críticas por la inactividad legislativa en el Senado durante este año —incluyendo las polémicas declaraciones de Sergio Berni exigiendo que los legisladores devuelvan sus dietas—, Leguizamón calificó esa postura con firmeza: “Claramente hay como una sobreactuación ahí”. En ese sentido, defendió su propio compromiso cotidiano en la Legislatura al señalar que “quienes me conocen saben que estoy todos los días a las 8 de la mañana en mi despacho”. Asimismo, remarcó que se encuentra entre los representantes con mayor nivel de actividad, habiendo sido “uno de los legisladores en estos dos años y medio que más ha legislado en cantidad de leyes por la ciudad, por la provincia”.
POCAS SESIONES: CULPA DEL PERONISMO
Para el senador, la labor parlamentaria debe medirse por el trabajo de elaboración de proyectos, ya que, al no convocarse a sesiones plenarias, se obstruye la labor ordinaria: “El legislado es haber trabajado y haber presentado, porque al no haber sesiones no se pueden aprobar o rechazar”.
En esa línea, Leguizamón no dudó en señalar al único responsable del congelamiento de las sesiones: “Atribuyo cien por ciento la parálisis de la actividad del plenario a la interna del oficialismo, claramente”. El legislador opositor explicó que, tras los comicios, “el oficialismo en el Senado logró tener mayoría propia; ellos tienen mayoría propia, tienen quórum”. Sin embargo, denunció que esa ventaja numérica se neutraliza por las pujas internas del peronismo bonaerense: “Esa misma situación de mayoría propia y quórum para poder sesionar o para las comisiones, la interna de ellos nos lleva a que a veces no haya”.

A su vez, Leguizamón criticó el doble estándar político del oficialismo a la hora de manejar la agenda: “Para algunas cuestiones el oficialismo se pelea y no llegamos a la conformación de comisiones o que haya sesión, pero para otras cosas se ponen de acuerdo para que lo de la oposición no avance”. Para el legislador, esta dinámica conflictiva está lejos de resolverse y advirtió que “es una situación que persiste y va a persistir” de cara al escenario político de 2025.
LA ADVERTENCIA DE LA JUNTA ELECTORAL Y LA ESPECULACIÓN CON LAS FECHAS
Consultado Leguizamón en LADO P sobre la necesidad de una profunda reforma política, un debate que, según el senador, el oficialismo bonaerense esquiva deliberadamente. El legislador recordó la máxima habitual de la rosca política sobre los tiempos legislativos: “Hay una ley no escrita que decía que todas las reformas electorales siempre son en los años pares que no son electorales”. Pese a estar transitando un año par, Leguizamón remarcó que “claramente no hay una vocación del oficialismo de discutir las reformas electorales necesarias”.
Esta falta de acción legislativa genera preocupación institucional, puntualmente en la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires, que a través de la Suprema Corte de Justicia envió un proyecto al Poder Ejecutivo solicitando la modificación de los plazos electorales. Leguizamón recordó las complejidades operativas vividas en los comicios pasados, los cuales se realizaron bajo un esquema desdoblado. En esa oportunidad, la Justicia bonaerense tuvo que organizar el operativo bajo “la ley 5109, que es la de la provincia, la cual quedó de alguna manera betusta, quedó vieja y los plazos no daban”. Debido a esta situación, ambas cámaras tuvieron que modificar los plazos a contrarreloj: “Muy sobre el filo del cierre se modificó el año pasado en ambas cámaras, pero solo para la elección del año pasado”.
El senador apuntó que la demora en fijar reglas de juego permanentes favorece la manipulación de los tiempos políticos por parte del gobernador de turno: “Están especulando… a ver, ¿me sirve desdoblar o no me sirve desdoblar?”. Como ejemplo de estas maniobras de último momento, recordó que en la última contienda electoral “se suspendieron las PASO en la provincia sobre el filo de los plazos, casi en mayo, cuando faltaba muy poquito para el cierre de alianzas, una semana o diez días”. Para Leguizamón, esta especulación constante impide que la Junta Electoral pueda planificar con el tiempo suficiente.
EL “TRIDENTE” IDEAL DE LEGUIZAMÓN: SIN PASO, BOLETA ÚNICA Y DESDOBLAMIENTO
Al momento de definir cómo debería estructurarse el sistema de votación bonaerense, el senador platense fue contundente al proponer una receta de tres reformas clave: “Sin PASO, con boleta única y desdoblada sería el ideal”.
En primer lugar, Leguizamón fundamentó su postura de suspender o posponer las elecciones primarias, argumentando que han perdido su razón de ser original: “La PASO fue una herramienta importante, pero hoy no soluciona”. Explicó que la dinámica actual se rige por coaliciones amplias y no por estructuras partidarias tradicionales: “Los grandes partidos no han ido a PASO… Hoy es una cuestión de frentes, no de partidos”. Ante esto, propuso “posponerla por el gasto que significa… hasta encontrar una metodología para que los partidos y frentes vuelvan a ponerse de acuerdo o volvamos a las viejas internas de los partidos”.
Por último, Leguizamón defendió firmemente que la provincia de Buenos Aires vote en una fecha completamente separada de los comicios nacionales: “Soy de los convencidos de que me gustaría que sea desdoblada para que podamos discutir la provincia de Buenos Aires, para que los bonaerenses discutamos quién es nuestro próximo gobernador e intendentes”.
El senador vinculó directamente la falta de desdoblamiento con una crisis de representación territorial en el sillón de Dardo Rocha: “Hace muchísimos años que los bonaerenses no tenemos un gobernador bonaerense”. Según su mirada, la nacionalización de la elección bonaerense arrastra candidatos que carecen de arraigo y conocimiento real del territorio: “Estoy convencido de que en la provincia de Buenos Aires hoy, después de casi siete años de que gobiernan, todavía hay funcionarios que hay cuestiones de la provincia que no las conocen, ni la historia de la provincia para no poder volver a cometer los mismos errores”.

