La reciente cadena nacional del presidente Javier Milei y los anuncios de sanciones a empresas petroleras extranjeras que operan ilegalmente en las Islas Malvinas causaron una fuerte repercusión. Sin embargo, para los analistas internacionales, la medida no oculta una profunda contradicción estructural en la política exterior de la Casa Rosada.
En diálogo con Nuria González Rouco y Albino Aguirre en el programa Palabras más, palabras menos por LA CIELO 103.5, el doctor en Relaciones Internacionales y profesor de Seguridad Internacional (UTDT / UNSAM), Ezequiel Magnani, analizó este escenario y desarmó lo que calificó como un “doble juego” diplomático que termina desprotegiendo los intereses nacionales frente al Reino Unido.
Para Magnani, el paquete de sanciones reactivado por la Casa Rosada representa un quiebre sorpresivo respecto de la política activa de cooperación que el oficialismo mantuvo con Gran Bretaña desde el inicio de su mandato. Un rumbo que, según su análisis, sirvió para dar garantías jurídicas y un inmejorable clima de negocios a las firmas británicas.
El especialista describio en términos de “cooperación” a la política oficial y enumeró una serie de hitos: “había aprobado ejercicios militares eh combinados con el Reino Unido, firmado el acuerdo Mondino-Lamy en 2024 de septiembre para facilitar la cooperación sobre todo pesquera con las islas, había realizado acuerdos de hidrografía naval de Armada Argentina con justamente su contraparte británica”, por esto, dijo, “el quiebre en el rumbo es muy marcado”.
El especialista vinculó de forma directa este historial de cooperación con el vertiginoso avance de la explotación petrolera en el yacimiento León Marino, ubicado al norte del archipiélago usurpado.
“En estos últimos 3 años el avance en Navitas Petroleum, que es la empresa que tiene la espalda para financiar y buscar financiamiento occidental del proyecto de León Marino en la cuenca norte de Malvinas, avanzó justamente por ese buen vínculo”, analizó. “Las empresas lo marcaban explícitamente. Hablaban del avance y la mejora en las relaciones en el Atlántico Sur entre Argentina y el Reino Unido”, planteó el especialista.
A partir de esa premisa, las propias empresas admitían que había “un mejor clima de inversión para justamente avanzar con la decisión final de inversión de estas empresas en diciembre del 2025”. Bajo este panorama, si bien el experto consideró que la aplicación de las leyes de sanciones vigentes “es una buena noticia” y representa una “victoria de la presión de alguna manera del humor social”, advirtió que la reacción gubernamental llega tarde: “no deja de ser una medida que llega tarde después de varios años de cooperación que fueron los que permitieron el avance rápido de estas empresas”.
El flanco chileno y la distracción ideológica
El segundo escenario de este “doble juego” se desató en paralelo a la cadena nacional de Milei, exponiendo la falta de atención del Gobierno a los denominados “factores duros” de la geopolítica regional en favor de las afinidades partidarias. Magnani criticó con dureza que, mientras el mandatario argentino viajaba a Santiago de Chile para sacarse una foto política con referentes de su misma terminal ideológica, la diplomacia británica avanzaba de forma práctica para romper el aislamiento continental de las islas.
“Milei va a Santiago de Chile, tiene la bilateral con Kast y al mismo tiempo la municipalidad de Punta Arenas comienza una iniciativa y comunica una iniciativa vinculada a la conexión marítima con Puerto Argentino. Esto se marca dentro de un escenario donde el Reino Unido va construyendo capacidades logísticas eh con los países vecinos de Argentina y escalabilidad operacional para poder facilitar la ocupación militar y tener mayor acceso justamente logístico a proveedores”, alertó el especialista.
Frente a esta estrategia pragmática del Foreign Office para sumar aliados logísticos locales en Chile, Magnani lamentó la “ceguera” de la diplomacia argentina, más ocupada en la retórica de redes que en la geopolítica real.
“Argentina juega el juego más sencillo, de alinearse o ponerse a favor o en contra de los estados de los presidentes que piensan más o menos similar a uno, pero sin hacer referencia ni abordar lo que son los intereses duros que tienen que ver con cómo haces para aislar cada vez más a las islas y que tus propios países socios y vecinos no ayuden justamente al mantenimiento de esa ocupación colonial”, explicó.
Al respecto, se mostró “bastante crítico” por “no prestar atención en esos en esas cosas y priorizar más que nada los vínculos ideológicos”.
Malvinas como enclave colonial del Siglo XXI
Para concluir, el doctor en Relaciones Internacionales recordó que la persistencia británica en el Atlántico Sur no responde a una mera cuestión de prestigio, sino a un valor estratégico vital que involucra el control de rutas comerciales y el acceso al continente blanco.
“Malvinas es un dominio colonial donde no es una democracia, todo depende del rey y el gobernador. Es un régimen de dominación colonial en el siglo XXI en el 25 por ciento del territorio argentino. En ese punto, Malvinas tiene una fuerte proyección geopolítica por un lado porque es la llave británica de acceso a la Antártida”, explicó.
Asimismo, detalló el rol de la base militar de Monte Agradable como punto de proyección de la OTAN ante eventuales crisis globales: “tiene control de dos grandes pasos bioceánicos. Cuando se cierra el canal de Suez o se cierra el estrecho de Bab el-Mandeb ahí por el Medio Oriente, lo que se abren son otras rutas: el cabo de Buena Esperanza que va por abajo de Sudáfrica, y el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake”.
Al respecto fue categórico al sentenciar que “tener una posición militar ahí, justamente les permite controlar y estabilizar todo lo que sucede cerca de ese espacio geoestratégico”.

