En las últimas semanas, el gobierno nacional de Javier Milei se puso un traje (o disfraz) nacionalista y cargó las tintas contra los extranjeros. Un diputado nacional, Pablo Juliano, habló de “patrioterismo de cartón” y puso el ojo en el tema verdaderamente trascendental: el proyecto de ley de tierras. Una encuesta explica la sobreactuación.
Este jueves salió el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que habilita la expulsión de “todo extranjero que dirigiere o incitare mensajes de odio, discriminación y/o violencia contra el pueblo argentino o sus ciudadanos por razón de su nacionalidad, así como el ultraje a los símbolos patrios”. Las críticas vinculadas a la medida no tardaron en llegar y van desde la inconstitucionalidad a la inaplicabilidad de la norma.
Este DNU llegó luego de una serie de ataques libertarios contra los extranjeros. Sin ir más lejos, esta semana el vocero presidencial, Adrián Ravier, volvió a instar a las universidades nacionales a cobrarle un arancel a sus estudiantes provenientes de otros países. Algo similar quieren hacer con la salud pública, pero el impacto económico es “nulo”, según el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak.

Toda esta mezquindad contrasta con el proyecto de ley de tierras que impulsa la administración libertaria. En este caso, la intención de Milei es “flexibilizar” las condiciones de venta de inmuebles a extranjeros eliminando el tope máximo del 15% vigente desde 2011. El proyecto iba a ser tratado hace 2 semanas, pero por falta de consensos La Libertad Avanza pidió un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto y esperan darle media sanción en el Senado ese día.
En este sentido, el diputado Juliano, de la UCR, marcó que “se hacen los patriotas por DNU por una polémica de redes, mientras preparan la mayor entrega de nuestras tierras para la votación del 6 de agosto“. Su cuestionamiento parece estar alineado con lo que piensa gran parte de la población. De acuerdo a una encuesta hecha por Zuban Córdoba & Asociados, el 77% de los argentinos está de acuerdo con limitar la compra de tierras por parte de extranjeros y solo el 16,7% se mostró en contra de los topes.
Este contundente rechazo hacia una iniciativa libertaria coincide con la caída del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de julio. Según el sondeo de la Universidad Torcuato Di Tella, la imagen del oficialismo en la gente cayó en todas sus categorías (eficiencia, preocupación por el interés general, eficiencia, honestidad y capacidad).
Con la popularidad derrumbada y una agenda legislativa impopular, el DNU que habilita las expulsiones exprés de extranjeros parece más hecho para seducir al electorado que para ordenar la política migratoria.

