Gimnasia vivió una tarde de ensueño en su regreso al Bosque. El Lobo venció 1 a 0 a River en el Juan Carmelo Zerillo para conseguir sus primeros tres puntos en el Torneo Clausura y dejar rápidamente atrás la caída del debut ante Racing. El equipo de Ariel Pereyra fue superior al de Eduardo Coudet y sus millones de dólares, e hizo delirar a toda su gente con el gran cabezazo de Alexis Steimbach que representó la apertura del marcador. El Tripero contó con varios puntos altos. Entre ellos, el capitán y líder del grupo, Nacho Fernández.
Para el zurdo fue un partido muy especial por su pasado en los de Núñez y por su presente en un Albiazul que quiere dar pelea. Tal es así que tras el pitazo final de Leandro Rey Hilfer no tardó en salir del banco para festejar con toda la gente del Mens Sana. Primero estuvo la clásica búsqueda en la platea de sus familiares y seres queridos, seguidos de besos y sonrisas, para culminar con una ovación desde los cuatro costados de un estadio a reventar, independientemente del día y del horario del choque.
Al ritmo de “Olé, olé, olé, Nacho, Nacho”, el volante se metió en el túnel exultante, pero no sin antes reconocer el apoyo del hincha. Hubo puñito para la tribuna de 60 y una última felicitación de uno de los asistentes para quien nuevamente dejó en claro que volvió al Club para escribir cosas importantes. Al igual que el viernes pasado ante la Academia, el “8” fue de los más destacados en los de Pata y dentro de un partido grande.
Y si bien salió reemplazado a falta de poco más de diez minutos para el cierre del mismo, nuevamente estuvo entre los más laboriosos en materia despliegue, a lo que le agregó la cuota de fútbol que siempre suele aportar. El 11 de Pereyra cambió la imagen con respecto al estreno de días atrás y se ilusiona con mantener el mismo sendero de cara a lo que se viene. Por lo pronto, sabe que puede contar con su capitán y referente.


