El gobernador Axel Kicillof contó cómo, a pesar de las históricas restricciones presupuestarias de la Provincia y del castigo del Gobierno nacional, se las arregla para sostener un buen ritmo de ejecución de obra pública en la Provincia de Buenos Aires. Para sorpresa de muchos, admitió que fue clave una medida de las más cuestionadas de la administración de Javier Milei.
Entrevistado en Parecemos Buenos Amigos, el stream político de INFOCIELO PLAY, Kicillof contó el secreto para mejorar la infraestructura en un contexto crítico -los recortes ilegales de Nación superan los 15 billones de pesos- y con resultados que los últimos dos gobernadores que tuvo la Provincia jamás pudieron alcanzar.
Las claves del éxito fueron la obsesión por el orden de las cuentas públicas, la planificación al detalle, el trabajo codo a codo con los intendentes y… la eliminación de toda la obra pública nacional, una muy controvertida medida que tomó desde el minuto cero Javier Milei.
“Llegó Milei y cortó toda la obra nacional. Nosotros llamamos a una licitación y se presentan tres, cuatro o cinco veces más empresas que compiten más”, sostuvo Kicillof. Según explicó, esa situación permitió obtener ofertas con precios sensiblemente menores: “Terminamos con precios mucho más bajos respecto a nuestra referencia”.
El gobernador señaló que el fenómeno se explica por la crisis que atraviesan las constructoras tras el freno del Estado nacional, una situación que, por otra parte, lamentó por su impacto en el mercado laboral y en el sector en general. “Ahora las constructoras están muchas a punto de fundir, por lo que hay una disputa más importante”, afirmó. En ese contexto, aseguró que la provincia quedó prácticamente como el único actor estatal que mantiene proyectos en marcha.
“La provincia es prácticamente la única que hace obra en la Argentina”, planteó. Aunque admitió que el presupuesto total se redujo por el recorte de fondos nacionales, sostuvo que la mayor competencia permite sostener parte del plan de infraestructura. “Lamentablemente nos han quitado fondos y el presupuesto total es menos, pero rinde un poco más; eso permite seguir con parte de las obras”.
Reordenamiento financiero y gestión
Kicillof también atribuyó la posibilidad de continuar con proyectos a decisiones tomadas al inicio de su gestión. Entre ellas mencionó la reestructuración de la deuda provincial, que permitió aliviar los pagos en el corto plazo.
“Teníamos una carga de deuda desproporcionadamente puesta en el corto plazo que quedó de Vidal. Le sacamos peso a los intereses de deuda sobre el presupuesto provincial”, explicó. Según indicó, ese alivio financiero ayudó a liberar recursos para otras áreas.
En paralelo, destacó cambios en la forma de licitar y ejecutar obras. “En términos de licitaciones hicimos un buen trabajo con más competencia que en épocas anteriores”, sostuvo, aunque evitó especular sobre cómo se gestionaban procesos similares en otras etapas.
Obras con municipios y planificación
El gobernador también remarcó el trabajo coordinado con los 135 municipios de la provincia. Según detalló, parte del esquema consiste en compartir financiamiento y planificación con los intendentes.
Entre los ejemplos mencionó la construcción de Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS). “Hicimos 202, que son como hospitalitos con seis consultorios y oxígeno”, explicó. Estos centros, señaló, se ubican en barrios o localidades pequeñas y permiten descomprimir la demanda de los hospitales.
Además, destacó los planes de infraestructura educativa. “Cuando lanzamos el plan para hacer 1000 escuelas y 8500 obras, los intendentes se coparon”, afirmó. Para Kicillof, la clave es combinar planificación con control del gasto. “Si estás cuidando hasta el último centavo y tenés a todos los ministros buscando resultados, se nota”, concluyó.

