No son números aislados ni accidentes que quedan en una estadística perdida. Detrás de cada cifra hay una vida que se apagó en una calle, una avenida o una ruta de la región. Entre enero de 2016 y julio de 2026, al menos 717 personas murieron como consecuencia de siniestros viales en La Plata, Berisso y Ensenada.
El relevamiento elaborado por el Observatorio de Datos Estratégicos, con la participación de Corazones Azules, expone una problemática que atraviesa a todo el Gran La Plata y que, pese al paso de los años, continúa generando víctimas.
La capital bonaerense concentra la mayor parte de los casos: 617 fallecidos en una década. En Berisso se contabilizaron 61 muertes y en Ensenada otras 39. La diferencia refleja el peso que tiene La Plata como centro urbano, con mayor cantidad de vehículos, circulación diaria y corredores que conectan con rutas provinciales y nacionales.
Uno de los datos más contundentes del informe apunta al protagonismo de las motocicletas. De las 717 víctimas registradas, 384 eran motociclistas, más de la mitad del total. El número supera ampliamente al de automovilistas fallecidos (183), peatones (98) y ciclistas (52).
El fenómeno coincide con el crecimiento del uso de motos durante los últimos años, tanto como medio de transporte personal como herramienta de trabajo. Desde la organización advierten que ese aumento no fue acompañado por una mejora equivalente en controles, infraestructura y capacitación para circular.
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El perfil de quienes perdieron la vida también marca una tendencia: siete de cada diez víctimas eran hombres. En total, 546 fallecidos fueron varones y 171 mujeres.
Además, la noche aparece como un factor determinante. Cerca de la mitad de las muertes ocurrió entre la noche y la madrugada, con 346 casos registrados en esa franja horaria. Los sábados y domingos fueron los días con más víctimas fatales, con 162 y 126 fallecidos respectivamente.
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Para Pedro Perrotta, titular del Observatorio de Datos Estratégicos y de Corazones Azules, el escenario actual responde a una combinación de factores que durante años no tuvieron una respuesta integral. Según explicó, la siniestralidad vial representa una de las principales causas de muerte entre personas jóvenes y requiere políticas sostenidas.
Entre las medidas reclamadas aparecen controles permanentes, mayor formación para obtener la licencia de conducir, educación vial desde las escuelas y cambios en la comercialización de motocicletas para garantizar que lleguen al usuario con los elementos de seguridad obligatorios.
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El informe también pone la lupa sobre distintos corredores de la región donde consideran necesarias obras y mejoras urgentes. Entre ellos aparecen las avenidas 44, 60, 66 y 520, los caminos Centenario y General Belgrano, la Autopista Buenos Aires-La Plata y la Ruta 2, especialmente en el kilómetro 45, a la altura de El Peligro.
En ese tramo se contabilizaron 30 muertes durante la última década, una cifra que generó reclamos de vecinos y pedidos de intervención para reducir la peligrosidad del sector.
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El relevamiento compara la situación local con experiencias internacionales como el modelo “Visión Cero” aplicado en Suecia, que parte de una premisa: los errores humanos pueden ocurrir, pero el sistema vial debe estar preparado para evitar que terminen en muertes.
Con más de 700 víctimas acumuladas, el desafío para La Plata y la región sigue siendo transformar una sucesión de tragedias individuales en una política de seguridad vial capaz de prevenir nuevas pérdidas.

