Hablar del apellido Barros Schelotto es hablar de Gimnasia. Tiempo atrás, con Guillermo, Gustavo y también su padre Hugo. Y en la actualidad con Nicolás y Bautista, integrantes del plantel que dirige ténicamente Ariel Pereyra, excompañero de los primeros dos mencionados. Sin embargo, al actual DT de Vélez se le complica y mucho referirse al Heredero, a quien ya enfrentó en aquel choque en el Bosque que terminó en triunfo albiazul por 2 a 0 con los goles de Marcelo Torres y Jeremías Merlo.
En ese sentido, el Mellizo dejó una particular declaración al ser consultado por el “10” del Men Sana, quien seguramente estará desde el arranque el domingo frente a Barracas Central en el Juan Carmelo Zerillo. En diálogo con AM 910, el exentrenador de Boca y Lanús dejó en claro: “Sinceramente me gustaría no opinar, porque es muy difícil siendo el padre, u opinar siendo totalmente objetivo cuando no lo puedo ser”.

A su vez, agregó que la postura incluye también al zurdo. “Incluso sé que no le gustaría que yo hablara de él, y no es bueno para él ni para nadie”, indicó el exdelantero, antes de sentenciar: “Que haga su recorrido y que cada uno saque sus propios conclusiones”, en relación a un volante ofensivo que viene mostrando apenas sus primeras armas en la elite del fútbol argentino con la casaca que tiempo atrás supo defender su padre.
Más allá de eso y de haberlo tenido como rival, Guillermo sostuvo que, cuando su trabajo se lo permite, se acerca junto al resto de su familia al Bosque para observar no sólo a su hijo, sino también al equipo del cual es hincha desde toda la vida. De hecho, el exdelantero reconoció en ese sentido: “Me gusta, me encanta verlo jugar”. Pero acto seguido profundizó en cuanto a su postura, “cuando voy a verlo, voy como papá, no como técnico. Yo no le digo nada”, aclaró.
Ya sobre el cierre de la nota, apeló a la nostaglia y comparó la actual situación del Lobo, con él y sus familiares en las tribunas y Nicolás y Bautista del lado de adentro de la cancha, con la que convivieron junto a sus hermanos y su papá Hugo. Así las cosas, emocionado recordó: “Con mis hermanos lo cargábamos a mi viejo porque se iba a ver los goles míos o de mi hermano. Y ahora lo entiendo”, confesó un orgulloso Guillermo.


