Hablar de la “Tercera que Mata” es hablar del origen del Estudiantes campeón de América y del mundo. Detrás de aquel equipo inolvidable estuvo Miguel Ubaldo Ignomiriello, un entrenador y formador que cambió para siempre la historia del club con una idea revolucionaria para la época: construir desde las inferiores un modelo de juego, de trabajo y de formación que terminaría marcando el ADN albirrojo.
Cuando Ignomiriello llegó a Estudiantes en 1963, el panorama era desolador. El equipo atravesaba una profunda crisis deportiva, con malas campañas tanto en Primera División como en Tercera. Sin embargo, encontró en el presidente Mariano Mangano a un dirigente dispuesto a respaldar un proyecto ambicioso. Juntos comenzaron a sentar las bases de una transformación histórica.
Lo primero fue fortalecer la estructura. Ignomiriello impulsó mejoras en la infraestructura, organizó el trabajo de las divisiones inferiores y profesionalizó cada aspecto del día a día. Exigió una cancha de entrenamiento en condiciones, una utilería acorde y un método de trabajo que incluía prácticas diarias, dobles turnos y entrenamientos con pelota tres veces por semana, algo absolutamente novedoso para aquellos años.
Pero su mayor virtud estaba en otro lugar: la selección de talentos. De un grupo de 35 futbolistas eligió una camada excepcional, sin dejarse llevar por nombres ni apellidos. Su criterio era estrictamente futbolístico y su obsesión era formar jugadores completos, solidarios y capaces de interpretar el juego por encima de las individualidades.

Así nació la “Tercera que Mata”, un equipo que deslumbró por su funcionamiento colectivo. Todos defendían, todos atacaban y todos pedían la pelota. En una época de posiciones rígidas, Ignomiriello impulsó la polifuncionalidad y la rotación permanente del plantel para evitar lesiones y mantener a todos los futbolistas en competencia. El objetivo nunca fue únicamente ganar un campeonato de Tercera, sino preparar jugadores para la Primera División.
El apodo quedó inmortalizado después de una histórica goleada 6-0 sobre Vélez, cuando un periodista platense definió a ese equipo como el que “mataba” futbolísticamente a sus rivales. Desde entonces, los hinchas comenzaron a seguir a aquella categoría con una pasión inédita: muchos asistían por la mañana a ver a la Tercera, regresaban a sus casas para almorzar durante el partido de Reserva y luego volvían al estadio para presenciar el encuentro de Primera.
Paradójicamente, varios de los futuros emblemas del Estudiantes multicampeón apenas participaron de aquella campaña. Juan Ramón “La Bruja” Verón no integró ese plantel, Enrique “Bocha” Flores disputó un solo encuentro, Oscar Malbernat jugó cuatro partidos y Carlos Pachamé apenas ocho. Esa decisión respondía a la filosofía de Ignomiriello, quien rotaba constantemente el equipo para potenciar el crecimiento colectivo y evitar sobrecargas físicas.
Aquel proyecto terminó siendo mucho más que un equipo campeón. Fue la base sobre la que Osvaldo Zubeldía construyó el Estudiantes que conquistó el Metropolitano de 1967, las Copas Libertadores de 1968, 1969 y 1970 y la Copa Intercontinental de 1968. La gloria comenzó mucho antes de Old Trafford: empezó en las divisiones inferiores, con una idea, un método y un entrenador que entendió antes que nadie que el futuro del club se edificaba desde abajo.

Los jugadores de la inolvidable “Tercera que Mata”
- Hugo Norberto Mateos: 34 partidos
- Juan Miguel Echecopar: 31
- Eduardo Luján Manera: 30
- Hugo José Medina: 30
- Santiago Duarte: 26
- Eduardo Norberto Cremasco: 24
- Néstor Abel De Marta: 24
- Rubén Delfor Bedogni: 23
- Carlos Luis Zibecchi: 23
- Enrique Horacio Flores: 21
- Ramón Alberto Aguirre Suárez: 17
- Juan Carlos Muñoz: 12
- Julio Eduardo Santella: 12
- Omar Néstor Del Curto: 11
- Hugo Mario Mercerat: 10
- Carlos Oscar Pachamé: 8
- Carlos Alberto Maschio: 7
- Rodolfo Alfredo Orife: 7
- Horacio Espinosa: 6
- Mario Alberto Rodríguez: 5
- Omar Hugo Cullerton: 4
- Oscar Miguel Malbernat: 4
- Enrique Alberto Cavoli: 2
- Eduardo Raúl Flores: 1
- Mario Gabriel Flores: 1
- Alberto José Poletti: 1
El cuerpo técnico
- Miguel Ignomiriello (director técnico)
- Omar Fares (técnico alterno)
- Carlos Cancela (preparador físico)
- Héctor Di María (médico deportólogo)
- Oscar Urruchua (secretario administrativo y seleccionador itinerante)
- Nicolás Mas (masajista)
- Agustín Visconti (pedicuro)
- Ramón Mansilla (utilero)
La campaña de la “Tercera que Mata”
La campaña del equipo dirigido por Miguel Ignomiriello fue extraordinaria. En 34 partidos consiguió 24 victorias, 5 empates y apenas 5 derrotas, convirtió 94 goles, recibió 33 y sumó 53 puntos, números que le permitieron conquistar el campeonato y dejar una huella imborrable en la historia de Estudiantes.
Partido a partido
- Rosario Central: 5-1 (L) y 1-2 (V)
- Banfield: 2-0 (V) y 5-1 (L)
- Platense: 0-0 (V) y 3-0 (L)
- Boca: 3-0 (L) y 1-1 (V)
- Huracán: 4-2 (V) y 4-0 (L)
- Argentinos Juniors: 3-0 (L) y 4-1 (V)
- Ferro: 2-0 (V) y 3-1 (L)
- Racing: 3-1 (V) y 0-0 (L)
- Lanús: 2-0 (V) y 6-1 (L)
- Newell’s: 1-6 (L) y 2-2 (V)
- Gimnasia: 0-1 (V) y 3-2 (L)
- Chacarita: 6-1 (L) y 2-3 (V)
- River: 1-2 (V) y 1-0 (L)
- San Lorenzo: 2-2 (L) y 4-1 (V)
- Atlanta: 3-1 (V) y 2-0 (L)
- Vélez: 6-0 (L) y 2-0 (V)
- Independiente: 3-0 (V) y 5-1 (L)
Resumen
- Partidos jugados: 34
- Victorias: 24
- Empates: 5
- Derrotas: 5
- Puntos: 53
- Goles a favor: 94
- Goles en contra: 33
Más que un campeonato de Tercera División, aquella campaña representó el nacimiento de una identidad futbolística. La “Tercera que Mata” no solo conquistó un título: sembró la base del equipo que pocos años después convertiría a Estudiantes en campeón de la Argentina, tricampeón de América y campeón del mundo, transformándose para siempre en una de las páginas más trascendentes de la historia del club.

