Hablar de la historia grande de Estudiantes es hablar de Miguel Ignomiriello. Aunque nunca ocupó el centro de la escena como Osvaldo Zubeldía o Carlos Bilardo, fue el arquitecto de la mítica “Tercera que Mata”, la cantera que abasteció al equipo que conquistó tres Copas Libertadores consecutivas y la Copa Intercontinental de 1968. Sin embargo, mucho antes de convertirse en un símbolo del Pincha, sus primeros pasos en el fútbol los dio en Gimnasia.
En una extensa entrevista, Ignomiriello reveló un dato que sorprende a muchos hinchas de La Plata: trabajó más años en el Lobo que en Estudiantes. “Sí, fue así. En Gimnasia empecé en 1943 hasta el ’50 inclusive; luego del ’54 al ’59; también en 1961 y 1989. Fueron cuatro etapas”, recordó.
Un hincha de Estudiantes que comenzó su carrera en Gimnasia

Paradójicamente, su historia familiar siempre estuvo ligada a Estudiantes. “Mi grupo familiar, por parte paterna, era cien por ciento de Estudiantes. Mis abuelos llegaron a La Plata en 1890. Yo fui el primer nieto de ellos y me acuerdo que en el comedor había una foto de la línea y del equipo de Estudiantes”, contó.
Su llegada a Gimnasia fue casi una casualidad. Su padre vendía papas en una feria y era conocido como “El Piloto Olímpico”. En su casa, recordó entre risas, había una frase que marcaba el fanatismo albirrojo: “Quien no es de Estudiantes se tiene que ir de esta casa”.
A los 12 años integraba un equipo de barrio llamado Wanderers, que jugaba amistosos frente a clubes platenses. Allí llamó la atención de Aníbal Díaz, quien trabajaba seleccionando jugadores para Gimnasia. “Me dijo: ‘Si vos venís, te doy un centavo para entrar gratis a la cancha’. Y ahí empecé”, relató.

Aunque primero intentó convertirse en futbolista, rápidamente entendió que su futuro estaba fuera de la cancha. Lo dejaron como delegado de las divisiones inferiores y, con apenas 16 años, ya trabajaba en la formación de juveniles. Incluso recordó que en 1945 recibió su primer sueldo en el club: 20 pesos.
La escuela que luego revolucionó a Estudiantes
Aquellos años en Gimnasia fueron mucho más que un simple inicio laboral. Ignomiriello comenzó a recorrer el interior del país buscando talentos, trabajó en la captación de juveniles y empezó a desarrollar una metodología de formación que con el tiempo perfeccionaría en Estudiantes.

Esa experiencia terminaría siendo decisiva. En el Pincha creó la legendaria “Tercera que Mata“, el semillero que alimentó al equipo de Osvaldo Zubeldía con futbolistas que luego conquistarían la Copa Libertadores, la Copa Interamericana y la inolvidable Copa Intercontinental de 1968 frente al Manchester United en Old Trafford.
Con el paso de los años, Ignomiriello siempre sostuvo que el verdadero secreto de aquel Estudiantes estaba en el trabajo realizado durante años en las divisiones inferiores. Por eso, al recordar aquella gesta en Inglaterra, dejó una frase que resumió su legado y su forma de entender el fútbol: “En Old Trafford se comprobó lo que yo decía”.

