El Gobierno nacional salió a rechazar las versiones que indicaban que Brasil había reclamado explicaciones por la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos desde Misiones. El encargado de marcar la posición oficial fue el canciller Pablo Quirno, quien negó que las autoridades brasileñas hayan solicitado información a la representación diplomática argentina y cuestionó las fuentes utilizadas para reconstruir el episodio.
“FALSO. No hubo ningún pedido de explicaciones. No tomen dictado de una sola fuente (e interesada claramente)”, escribió Quirno en sus redes sociales, en respuesta a publicaciones periodísticas que daban cuenta de una convocatoria a la encargada de negocios argentina en Brasilia, María Emilia Cortés.
El funcionario también salió a corregir otros aspectos de la información difundida. Ante las referencias a un supuesto retiro recíproco de embajadores, aclaró que fue Brasil quien tomó unilateralmente la decisión de retirar a su representante diplomático y solicitó el retiro del embajador argentino. De esa manera, rechazó que la decisión hubiera sido adoptada por ambos gobiernos de manera equivalente.
Las aclaraciones del canciller llegaron después de que trascendiera que Cortés había mantenido una reunión con autoridades de la Cancillería brasileña el jueves por la tarde, en el Palacio de Itamaraty, en Brasilia. Según las versiones difundidas inicialmente, el encuentro tenía como objetivo obtener precisiones sobre las circunstancias en las que Flávio Bolsonaro logró abandonar Brasil y viajar a Estados Unidos desde la provincia de Misiones.
La diplomática argentina fue recibida por João Marcelo Galvão de Queiroz, jefe del Departamento del Mercosur de Itamaraty. De acuerdo con las primeras reconstrucciones, la reunión duró menos de media hora y no participaron las máximas autoridades de la Cancillería brasileña.
Sin embargo, desde el Gobierno argentino sostuvieron que Cortés simplemente reiteró la posición que la administración de Javier Milei ya había comunicado sobre el ingreso de Bolsonaro al país. Quirno fue más allá y negó que hubiera existido un requerimiento de explicaciones o información por parte de Brasil.
La salida de Flávio Bolsonaro y las sospechas sobre Argentina
La controversia diplomática se originó después de que el senador brasileño ingresara a la Argentina por el puente internacional Tancredo Neves y abordara un avión privado en el aeropuerto de Puerto Iguazú con destino a Estados Unidos, con una escala en Guayaquil.
El traslado se produjo pese a que Bolsonaro tenía una prohibición judicial para abandonar Brasil y debía entregar sus pasaportes a las autoridades, en el marco de una investigación por lavado de dinero y evasión de divisas. La Policía Federal brasileña busca determinar cómo se concretó la salida y si existió colaboración de funcionarios u organismos extranjeros.
En ese contexto, también quedó bajo la lupa la presencia del asesor presidencial Santiago Caputo en Misiones durante la madrugada en que partió el avión. El funcionario fue identificado en un control policial mientras se trasladaba en un convoy de la Entidad Binacional Yacyretá proveniente de Puerto Iguazú.
Una vez en Estados Unidos, Flávio Bolsonaro difundió una carta en la que agradeció a Milei y al presidente Donald Trump por el respaldo recibido para abandonar Brasil. En paralelo, en Argentina se presentó una denuncia penal contra el mandatario y otros funcionarios por la presunta colaboración de organismos públicos en el traslado.
Por ahora, el Gobierno argentino busca despegarse de las versiones que lo vinculan con la organización de la salida del senador y niega que Brasil haya formulado un reclamo formal durante el encuentro diplomático.


