En la Cámara alta, la presencia de Federico Sturzenegger fue calificada como una “grotesca provocación” por la oposición. El ministro de Desregulación concurrió para defender un proyecto sobre propiedad privada, pero terminó exponiendo su faceta más cínica al intentar reescribir la historia económica del país ante los cuestionamientos de los senadores.
Con su ya clásica media sonrisa sobradora y su voz aflautada, el funcionario de origen platense intentó descalificar las críticas alegando que los legisladores tenían una “mezcolanza terrible en sus percepciones históricas”.
Memoria contra el relato
El momento de mayor desfachatez ocurrió cuando Sturzenegger, sin ponerse colorado, afirmó: “no estaba yo en los gobiernos en ese momento”, refiriéndose a las crisis del Blindaje y el Corralito.
La respuesta del senador Martín Soria fue fulminante, recordándole su cargo real y su huida: “Usted secretario de política económica y renuncia dos días antes de que Cavallo anuncie el corralito”.
Soria no ahorró calificativos y sentenció que “la Argentina debe ser uno de los únicos países que tropieza tres veces con el mismo Sturzenegger”, remarcando que el hoy ministro también “estuvo procesado” en el pasado.
Por su parte, la senadora Florencia López desnudó la mentira del “cambio” que pregona el actual gobierno. Con ironía, señaló que “la gente fue a las urnas, votó el cambio y ¿quién apareció en el cambio? Usted, ministro”.
López le recordó que es el “mismo ministro que estuvo en el momento del mega canje” que dejó al país “en default”. Además, denunció que sus políticas se ocultan tras la “capacidad para creación de estos términos tan faranduleros”, omitiendo que su gestión anterior “la puso a la Argentina en la puerta del FMI” para contraer una “deuda millonaria que hasta el día de hoy la estamos sufriendo”.
Chicanas para ocultar la crisis
En lugar de ofrecer explicaciones técnicas, el ministro optó por la chicana agresiva para tapar su pasado, disparando contra la oposición: “Los que tienen los funcionarios presos son ustedes, no nosotros”.

En un intento de victimización, sostuvo que su actual gestión defiende a la gente “porque la gente votó un cambio porque se nos iban los hijos”. Sin embargo, desde las bancas le imputaron haber causado “estragos económicos” y lo trataron despectivamente como “este señor” por su probada falta de idoneidad histórica.
La jornada dejó en claro la estrategia del ministro: mentir u ocultar sobre su participación en la Alianza y el macrismo para sostener el relato actual, apelando a la ignorancia o excesiva “juventud” de quienes lo siguen, y desconocen su vida política pasada.

Pese a que Sturzenegger chicaneó diciendo que “por suerte no me pusiste con la crisis de Massa”, la realidad es que su historial de fracasos económicos es innegable y su presencia en el Senado fue un ejercicio de amnesia selectiva.
Para este funcionario, la propiedad privada parece ser sagrada, pero la verdad sobre su propia biografía es un bien totalmente prescindible.


