Mientras el Senado debatía y votaba la Ley Bases, afuera del Congreso se conglomeraron miles de manifestantes para rechazar las reformas propuestas por Javier Milei. La movilización fue reprimida con un colosal operativo policial que terminó con enfrentamientos, destrozos y personas heridas. Para el Gobierno Nacional se trató de un intento de golpe de Estado frenado exitosamente.
“Afuera del Congreso había terroristas queriendo llevarse puesta la democracia, terroristas que se arrogaban la representación del pueblo, pero que jamás fueron votados por nadie”, remarcó el vocero presidencial, Manuel Adorni. En su habitual conferencia de prensa, el portavoz informó que la jornada terminó con 31 personas detenidas y confirmó que las organizaciones que marcharon “van a pagar por los daños que causaron”.
La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, también habó de la manifestación como un intento de “golpe de Estado moderno” y responsabilizó puntualmente al “kirchnerismo y la izquierda“, según declaró esta mañana en La Nación+. Desde Casa Rosada, Adorni felicitó el trabajo de Bullrich y de las fuerzas de seguridad que ahora están a cargo de investigar lo sucedido.
“Las fuerzas de seguridad se está encargando de analizar cada una de las imágenes para identificar a todos los que todavía no fueron detenidos“, anunció Adorni. El objetivo, según sus dichos, es “ir hasta las últimas consecuencias: que todos los que tengan que ir presos vayan presos y que los que tengan que pagar paguen”.
Finalmente, el vocero presidencial diferenció las muestras “genuinas” de “descontento” de “un gran acto de sedición” como el que entienden que pasó ayer. Más allá de la verborragia, no confirmó qué tipificación legal usarán para hacer las denuncias formales en la Justicia.


