Patricia Bullrich volvió a marcar diferencias con el Gobierno de Javier Milei y, esta vez, lo hizo con una señal que difícilmente pase inadvertida. Después de cuestionar públicamente a la Casa Rosada por los cambios en discapacidad incorporados al Presupuesto 2027, la senadora libertaria publicó un video desde su despacho en el que eligió escuchar y cantar “No me importa”, una canción de Lali Espósito, una de las artistas más atacadas por el Presidente.
Bullrich aparece frente a su tablet, busca el tema de la cantante y acompaña parte de la canción. El gesto cobró rápidamente una lectura política por el momento elegido y por la letra de la canción, que incluye frases como “sé que todos los peros tienen un porqué” y “nunca fui lo que querían de mí y no me importa”.
La publicación llegó apenas después de que Bullrich cuestionara al Ejecutivo por no haberle comunicado las modificaciones vinculadas con discapacidad incluidas en el proyecto de Presupuesto 2027. La senadora había participado de la mesa política del Gobierno y aseguró que el tema no había sido informado durante esa reunión.
“A mí no me tomen de tonta”
El cortocircuito se produjo por los cambios incorporados al capítulo de discapacidad del Presupuesto. Bullrich explicó que el día anterior había participado de una reunión en la que se habían discutido los principales lineamientos de la iniciativa, pero que nadie había informado sobre esas modificaciones.
“Habíamos estado el día anterior en una mesa política, se habían dado los números macro. Se habían dado los fundamentos, pero nadie dijo nada de esto”, sostuvo.
La senadora fue todavía más directa al explicar cómo quedó expuesta cuando el proyecto llegó al Congreso: “A mí no me tomen de tonta”, reclamó.
También cuestionó el funcionamiento de la mesa política y sostuvo que debería servir para anticipar cómo impactarán las decisiones del Ejecutivo en el Congreso. Según planteó, incorporar cambios de ese calibre sin discutirlos previamente puede poner en riesgo las mayorías necesarias para aprobar las leyes del Gobierno.
Bullrich calificó la situación como un “error no forzado” y apuntó indirectamente contra el Ministerio de Economía, al señalar que el Presupuesto surge de esa cartera y que los cambios deberían haber sido puestos sobre la mesa antes de su llegada al Congreso.
De los cuestionamientos a Lali
En ese contexto apareció el video. La elección de “No me importa” suma un elemento adicional porque Lali Espósito fue durante buena parte de la gestión de Milei uno de los blancos preferidos de las críticas presidenciales. La disputa entre ambos llegó incluso a convertir a la cantante en un símbolo de la pelea cultural entre el Gobierno y parte de la escena artística.
Bullrich, sin embargo, no hizo explícita ninguna referencia a Milei ni explicó públicamente el motivo de la elección. La conexión surge del contexto y del propio contenido de la canción, por lo que el gesto deja margen para distintas interpretaciones.
La letra elegida habla de no dejarse controlar y de no cambiar para satisfacer las expectativas de otros. En las imágenes, Bullrich continúa con sus tareas mientras suena el tema y acompaña algunas partes con su voz.
La reacción del Presidente fue, al menos públicamente, bajar el tono de la situación. Según contó la periodista Marcia Frisciotti, Milei respondió que no veía ningún problema en que Bullrich escuchara a Lali y calificó de “tontería mayúscula” politizar el arte. También afirmó que, después de la polémica con la cantante, escuchó algunas de sus canciones y que le gustaron.
Pese al mensaje, los trolls libertarios salieron a atacar a Bullrich a quien le advirtieron que no se convierta en la “nueva Victoria Villarruel”
Bullrich, otra vez fuera del centro del Gobierno
El episodio se produce mientras Bullrich atraviesa una etapa diferente dentro del oficialismo. Desde su salida del Ministerio de Seguridad perdió el protagonismo que tenía en el núcleo más cercano a Milei y su futuro político aparece más abierto, mientras otros dirigentes comenzaron a ocupar espacios en la estructura del Gobierno.
La senadora también tuvo diferencias públicas con distintos integrantes de la administración y, recientemente, había reclamado que los beneficios de la recuperación económica llegaran más rápido a los bolsillos.
Al mismo tiempo, el escenario electoral le ofrece menos lugares evidentes. En la provincia de Buenos Aires, Diego Santilli aparece cada vez más instalado dentro de la conversación libertaria, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el acercamiento entre La Libertad Avanza y el PRO modificó el escenario en el que Bullrich podría intentar competir.
Por eso, su presencia dentro de la mesa política y su capacidad para negociar en el Congreso siguen siendo algunos de los principales instrumentos de poder que conserva dentro del oficialismo. A ello se suma los bueno niveles de imagen pública que sostiene, incluso por encima de los del propio Presidente.
El cruce por el Presupuesto mostró justamente ese rol: Bullrich no solamente cuestionó el contenido de una iniciativa, sino que reclamó participar de la discusión previa y advirtió sobre las consecuencias legislativas de decisiones que llegan al Congreso sin coordinación política.
Y horas después, eligió una canción que dice “no me importa” para aparecer en sus redes sociales.


