El intendente de Julio Alak cruzó los límites de la provincia de Buenos Aires para pararse en el centro de un reclamo que ya excede lo local: la disputa por los recursos entre Nación y municipios. Desde la ciudad de Paraná, en Entre Ríos, el jefe comunal encabezó un pedido conjunto para avanzar hacia un nuevo pacto fiscal que revierta lo que definió como una caída “brutal” de la coparticipación.
El planteo se dio en el marco de un encuentro que reunió a intendentes de distintos signos políticos, quienes coincidieron en advertir sobre el impacto de la crisis económica en las arcas municipales. Cierre de empresas, pérdida de empleo, caída del consumo y desplome de la recaudación fueron algunos de los ejes que encendieron las alarmas en los gobiernos locales.
La reunión, realizada en la Sala Mayo de la capital entrerriana, contó con la participación de la intendenta anfitriona, Rosa Margarita Romero, y jefes comunales de ciudades clave como Córdoba, Rosario, Santa Fe y Mendoza, entre otras. Allí se consensuó un documento que denuncia una situación de “asfixia financiera crítica” y reclama una distribución más equitativa de los fondos que administra el Gobierno nacional.
En ese contexto, Alak fue uno de los voceros más enfáticos. “Ante la caída vertical de la coparticipación federal registrada en los últimos meses producto del cierre de 29 mil empresas, la pérdida de 300 mil puestos de trabajo y la caída abrupta del consumo, es necesario crear un nuevo Pacto Fiscal que garantice la gobernanza y la sostenibilidad de los municipios argentinos”, sostuvo.
La pelea por los recursos
El documento firmado por los intendentes advierte además que los municipios están sosteniendo funciones que antes cubría la Nación. “Debemos responder cada vez a más demandas con menos recursos y en un contexto de creciente abandono”, señala el texto, que menciona especialmente el aumento de la asistencia social, la presión sobre el sistema de salud y la falta de cobertura adecuada para jubilados a través de PAMI.
También apuntaron contra la distribución de fondos específicos, como el impuesto a los combustibles, al denunciar que, pese a su recaudación federal, los recursos continúan concentrándose en el AMBA. Según indicaron, solo en 2025 el Gobierno nacional retuvo 120.000 millones de pesos que correspondían a las provincias del interior.
El posicionamiento de Alak no pasó desapercibido en clave política. En un escenario de creciente tensión entre las provincias y la administración nacional, el intendente platense empieza a proyectarse más allá de su distrito, sumándose a una agenda federal que lo muestra en diálogo con dirigentes de todo el país.
Sin expresarlo de manera explícita, su protagonismo en este tipo de reclamos también alimenta especulaciones sobre su futuro político. En un peronismo que comienza a reordenarse, Alak ya ha dejado señales de respaldo a Axel Kicillof como posible candidato presidencial, un movimiento que, hacia adelante, podría abrir nuevas discusiones sobre el liderazgo en la provincia de Buenos Aires.
En ese marco, su presencia en Paraná y su rol activo en la discusión por la coparticipación pueden leerse no solo como una defensa de los intereses municipales, sino también como parte de una construcción política que busca ganar volumen propio en el tablero nacional.

