Mientras el Gobierno presentó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central como un cambio destinado a impedir que futuros gobiernos financien el déficit fiscal mediante emisión monetaria, el exvicepresidente del Banco Central Jorge Carrera consideró que el debate es más amplio y advirtió sobre aspectos que, a su entender, quedaron fuera de la iniciativa.
Según explicó a INFOCIELO, uno de los principales puntos es que los bancos centrales no tienen como único objetivo preservar el valor de la moneda. En ese sentido, señaló que la estabilidad financiera pasó a convertirse en una función central de la mayoría de estas instituciones tras la crisis internacional de 2008, por lo que consideró que reducir su misión exclusivamente al combate de la inflación implica una visión parcial de sus responsabilidades.
Carrera también planteó que el Congreso debería asumir un rol más activo en el control tanto del déficit fiscal como del endeudamiento público. A su criterio, ese control no debería limitarse al financiamiento del Tesoro por parte del Banco Central, sino abarcar también la deuda tomada con organismos internacionales, los mercados financieros o incluso otras entidades estatales, como el Banco Nación.
En esa línea, propuso la creación de un Consejo Monetario integrado por representantes del Gobierno, el Congreso y el Banco Central, con el objetivo de coordinar la política monetaria con el resto de la política económica.
Respecto del proyecto anunciado por Javier Milei, el exvicepresidente del Banco Central sostuvo que hay aspectos que considera positivos. Entre ellos mencionó la decisión de restringir la distribución de utilidades de la entidad y el fortalecimiento de la estabilidad institucional mediante mayores requisitos para remover a las autoridades del organismo.
Sin embargo, advirtió que el discurso presidencial omitió cualquier referencia al endeudamiento público como factor de inestabilidad macroeconómica. Según planteó, distintos ciclos de fuerte endeudamiento impulsados por gobiernos de diferentes signos políticos derivaron en crisis económicas de magnitud comparable, o incluso superior, a las asociadas con el financiamiento monetario del déficit.
Por último, Carrera consideró que una reforma de estas características solo puede consolidarse si logra un amplio consenso político. En ese sentido, sostuvo que una modificación de la Carta Orgánica del Banco Central debería aprobarse como una política de Estado y no en un escenario de alta polarización electoral, para garantizar su estabilidad y continuidad en el tiempo.

