El Gobierno nacional aprobó el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) del proyecto de Pampa Energía para construir una planta de urea granulada en el sur de la provincia de Buenos Aires, una iniciativa que demandará una inversión de USD 2.700 millones y que buscará transformar el gas de Vaca Muerta en fertilizantes para el mercado local y la exportación.
La decisión fue confirmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó que la obra generará más de 3.500 puestos de trabajo durante su construcción y tendrá un impacto positivo superior a USD 800 millones anuales en la balanza comercial, gracias a la sustitución de importaciones y las exportaciones.
La planta, que se levantará en el área portuaria de Bahía Blanca, tendrá una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas de urea granulada por año y se prevé que entre en funcionamiento hacia fines de 2029. El complejo ocupará unas 80 hectáreas e incluirá dos líneas de producción, una planta de amoníaco, silos de almacenamiento, infraestructura para carga de camiones y buques, además de una planta desalinizadora para abastecer de agua al establecimiento.
Según la empresa, será la mayor planta de urea de América Latina y una de las más grandes del mundo. El principal destino de las exportaciones será Brasil, uno de los mayores importadores regionales de este fertilizante.
La urea granulada es un insumo esencial para la actividad agropecuaria, ya que aporta nitrógeno al suelo y mejora el rendimiento de los cultivos. Con este proyecto, Pampa Energía apunta a agregar valor al gas natural proveniente de Vaca Muerta, integrando la producción energética con la industria de fertilizantes.
Tras reunirse con el presidente Javier Milei, el titular de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, sostuvo que la estabilidad jurídica e impositiva que ofrece el RIGI permite acceder al financiamiento necesario para concretar inversiones de gran escala. Además, afirmó que los principales proyectos del grupo y de TGS representan inversiones cercanas a USD 11.000 millones, orientadas a ampliar la infraestructura vinculada al desarrollo de Vaca Muerta.
La construcción del complejo demandará alrededor de tres años y medio y, una vez operativo, requerirá unos 300 trabajadores permanentes, además del empleo indirecto que generará en la cadena de proveedores y servicios. La ejecución estará a cargo de Tecnimont y Sacde, mientras que la tecnología para la producción será suministrada por las firmas especializadas Stamicarbon y KBR.

