Por María Candela Aires
En el marco de la conmemoración por los 20 años de la segunda desaparición de Jorge Julio López en democracia y del histórico fallo que condenó por genocidio al represor Miguel Osvaldo Etchecolatz, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) presentará una propuesta artística y documental de profundo valor testimonial. La iniciativa busca mantener vigente el legado del albañil y militante platense cuya declaración resultó determinante para el avance de los juicios de lesa humanidad en la Argentina.
La propuesta, denominada Rastros, constituye una intervención que reúne objetos personales, herramientas de trabajo y manuscritos del testigo. La exposición se desplegará en la sede central del organismo público, ubicada en la calle 54 N.º 487, entre 4 y 5 de la ciudad de La Plata, consolidándose como un espacio de reflexión abierto a toda la comunidad y a las delegaciones escolares de la región.
En diálogo exclusivo, la Directora de Producción y Gestión Cultural de la CPM, Paula Bonomi, brindó precisiones a Infocielo sobre la génesis de esta obra. “Es una instalación que se llama Rastros, es del artista visual y plástico Jorge Caterbetti, que junto al hijo de Jorge Julio López, Rubén López, han realizado desde hace muchos años distintos tipos de intervenciones artísticas con sus objetos“, explicó la funcionaria sobre la construcción colectiva de la muestra.

Los objetos personales como testimonio vivo
El valor simbólico de la exposición radica en la presencia física de los elementos cotidianos que acompañaron a López tanto en su vida laboral como durante las jornadas judiciales de 2006. La selección abarca desde sus instrumentos de albañilería hasta las prendas que vestía al momento de prestar su histórico testimonio ante los tribunales federales, ofreciendo una mirada íntima y humana sobre su figura.
La instalación no solo recupera el perfil del testigo, sino también el del trabajador y vecino comprometido con la búsqueda de verdad. “Por ejemplo, su caja de herramientas, sus herramientas de albañil, su ropa y en esta oportunidad también su bicicleta; algo de la ropa que Jorge Julio López utilizó durante las jornadas y las audiencias judiciales allá por el 2006, que quedaron en poder de su esposa y de su familia“, detalló Bonomi respecto del acervo preservado.
En este sentido, la articulación entre el arte visual y el archivo familiar permite reconstruir la dimensión cotidiana del militante antes y después de su cautiverio. “Este artista se ha vinculado no solo con los objetos personales de López, sino también con sus escritos. La instalación tiene que ver un poco con mostrar esas herramientas de trabajo, mostrar a quién era Jorge Julio López, qué hacía y a qué se dedicaba“, agregó la directora.

La memoria minuciosa y el valor de los manuscritos
Uno de los aportes más trascendentales de la muestra es la exhibición de las anotaciones de puño y letra elaboradas por el propio López. Estos textos dan cuenta de una capacidad de retención prodigiosa, mediante la cual el testigo logró reconstruir con precisión de cirujano las condiciones de su cautiverio, las fechas, los lugares de detención y las identidades de sus verdugos durante la última dictadura militar.
Los escritos revelan la lucidez con la que enfrentó el proceso judicial y el doloroso ejercicio de memoria al que se sometió para aportar pruebas decisivas en la causa contra la estructura represiva bonaerense. “En esta oportunidad también acercaron sus escritos que dan cuenta no solo de su memoria filosa y minuciosa de todo lo que él vivió durante su secuestro y cautiverio, sino también sus recuerdos y todo lo que le disparó y lo movilizó en las jornadas del juicio contra Miguel Osvaldo Etchecolatz“, remarcó Bonomi.
Cabe recordar que Etchecolatz se desempeñó como jefe de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires durante los años del terrorismo de Estado. “Fue uno de sus verdugos porque así lo dictaminó la justicia, fue quien dio la orden, según el testimonio de López, del asesinato de sus compañeros de militancia como Patricia Dell’Orto, Ambrosio Francisco De Marco y tantas otras personas más que compartieron cautiverio con él“, enfatizó la referente de la CPM.

Jorge Caterbetti – artista plástico
Cronograma del acto y permanencia de la muestra
La apertura oficial de la instalación está programada para este jueves 17 a las 15:30 horas con una ceremonia especial. El encuentro contará con la participación de las autoridades de la institución, el artista plástico creador de la obra y referentes de derechos humanos, constituyendo un punto de encuentro clave para el ejercicio de la memoria colectiva en la capital provincial.
Respecto a las fechas y modalidades para que el público pueda visitar la exhibición, la organización dispuso un esquema por etapas que facilitará el acceso masivo. “Hacemos un pequeño acto junto al artista, junto a Rubén López y miembros de la Comisión Provincial por la Memoria el próximo 17 a las 15:30 horas, y va a estar durante una semana instalada en el hall de nuestra institución“, confirmó la funcionaria.
A fin de extender su alcance pedagógico y social, la estructura será reubicada dentro del mismo edificio institucional durante las semanas subsiguientes. “Luego la vamos a tener hasta fin de octubre en el auditorio de la Comisión por la Memoria“, precisó Bonomi, garantizando que el material permanezca accesible de cara a las diversas actividades programadas para la temporada primaveral.

Rubén López, hijo de Jorge Julio López
Talleres pedagógicos e integración comunitaria
El objetivo central de la CPM es vincular esta presentación con la agenda educativa regional, promoviendo el debate crítico entre las nuevas generaciones. La coincidencia con otras fechas emblemáticas del calendario de los derechos humanos en la Argentina ofrece un marco ideal para profundizar el trabajo conceptual con estudiantes secundarios, universitarios y miembros de organizaciones sociales.
La institución planea utilizar el legado gráfico y material del testigo como eje articulador de sus recorridas participativas. “Nosotros trabajamos mucho con colegios, con visitas guiadas y con organizaciones sociales. En este marco de los 50 años del golpe, los 50 años de La Noche de los Lápices, los 20 años de la segunda desaparición de López y además los 20 años de una sentencia histórica contra un genocida, nos parecía muy importante tener su testimonio en estas recorridas“, argumentó Bonomi.

Las jornadas pedagógicas buscarán reflexionar sobre el rol de las víctimas en la consolidación del Estado de derecho y la vigencia de las garantías democráticas. “Se va a trabajar en talleres por los 50 años de La Noche de los Lápices, conversando acerca de los juicios de lesa humanidad y el rol central que tuvo Jorge Julio López en la condena por genocidio contra Etchecolatz. Todo este material va a estar en los talleres y recorridas guiadas durante todo septiembre y octubre“, concluyó.


