La Plata tiene un millonario o una millonaria que todavía no lo sabe…o que prefiere no decirlo, pero tampoco se presentó aun. El viernes 24 de julio, alguien acertó los ocho números de la Quiniela Plus y se llevó $403.828.653,08, el segundo pozo más grande del año en la provincia.
El ticket se vendió en la agencia Saint Etienne, de 22 y 50 de la capital bonaerense, y hasta ahora nadie se acercó a reclamarlo. Mientras la ciudad espera para saber quién es, el reloj real corre en otro lado: en la letra de un reglamento que muy pocos conocen y que puede terminar dejando ese dinero sin dueño.
Una regla con casi 30 años
El plazo no es una costumbre sin respaldo legal ni un dato suelto que tira Lotería puertas afuera: está escrito en el artículo 24 del Reglamento de Quiniela Múltiple, que rige la Quiniela Plus desde que el Instituto Provincial de Lotería y Casinos lo aprobó por resolución en 1996 y lo fue actualizando en los años siguientes, siempre al amparo de la Ley 10.305 y su decreto reglamentario.
Esa norma fija que el derecho a cobrar caduca a los diez días corridos desde el día siguiente al sorteo, hasta el cierre de operaciones del décimo día, o el siguiente día hábil si ese plazo cae en feriado. Para el pozo platense, eso ubica el vencimiento la próxima semana.
El ganador no necesita pasar antes por la sede de la Lotería: puede presentarse directamente en la agencia donde compró el billete, en La Plata, siempre dentro de esos diez días.

Qué pasa si nadie cobra
Si el plazo se cumple sin que aparezca el apostador, el premio no vuelve a jugarse en el próximo sorteo de la Quiniela Plus: queda directamente en manos de la Provincia.
Un decreto del año 2003 reparte ese dinero prescripto en tres partes: la agencia que vendió el ticket se queda con el 1% por haber despachado el premio mayor, hasta el 33% se destina a una bonificación para el personal del Instituto de Lotería y Casinos, y el resto pasa a las arcas provinciales.
Es un mecanismo pensado específicamente para estos casos. Aquí no existe una improvisación: haya o no ganador a la vista, el dinero tiene un destino asegurado dentro del propio organismo.
Por eso, más allá de la búsqueda activa que Lotería ya inició para dar con el apostador, el reglamento funciona como una red de contención que evita que el pozo quede en el limbo si el plazo se cumple sin que nadie se presente.
Con los días corriendo, la pregunta en La Plata sigue siendo la misma que el viernes pasado: quién ganó, si se va a enterar a tiempo y si se comunicará su aparición, en caso de darse.

