La fisonomía de Times Square, el corazón vibrante y publicitario de Nueva York, amaneció completamente alterada por una figura que captó la mirada de miles de turistas y locales: un inflable gigante de 12 metros de Elon Musk haciendo “topless”, es decir con el torso desnudo, parodiando aquellas fotos virales del magnate en un yate durante sus vacaciones de 2022.
La imponente estructura buscaba instalar una denuncia gravísima sobre la tecnología. Escrito en el pecho del muñeco se leía: “SpaceX’s Grok Makes AI Child Porn” (Grok de SpaceX genera pornografía infantil con IA), coronado por un falso tatuaje en el corazón con la palabra “Ketamine” (Ketamina), en alusión al consumo declarado de esa sustancia por parte del empresario sudafricano.
¿Quiénes están detrás del “Musk gigante”?
La autoría de la intervención artística y de protesta pertenece a Safe AI Now (Inteligencia Artificial Segura Ahora), una organización civil integrada por activistas, ingenieros y profesionales del sector tecnológico.
Este colectivo viene ganando notoriedad por sus métodos de alto impacto visual, con los que buscan presionar directamente a los popes de Silicon Valley y a los legisladores norteamericanos para que implementen regulaciones severas y urgentes sobre la IA generativa.
El peligro de Grok: ¿Por qué la mira está puesta en la IA de Musk?
El eje central del reclamo más que un ataque personal, es apuntar a los resultados de investigaciones previas que el propio grupo activista llevó a cabo sobre Grok, el modelo de inteligencia artificial desarrollado por xAI (otra de las firmas de Musk) que se encuentra integrado para los usuarios de la plataforma X.
Según denunciaron desde Safe AI Now, a diferencia de los modelos de la competencia (como los desarrollados por Google u OpenAI, que cuentan con bloqueos y capas de seguridad sumamente estrictos), Grok permite saltarse las restricciones mediante comandos específicos (prompts), facilitando la creación de imágenes explícitas, violentas y, de manera extremadamente preocupante, material de abuso que involucra a menores de edad.
Exigencia de responsabilidad legal
Con esta masiva acción en las calles del corazón turístico de Manhattan, el activismo tecnológico busca forzar un cambio de paradigma legal, es decir que los creadores y dueños de las plataformas de IA sean civil y penalmente responsables por los contenidos que sus herramientas permiten generar y difundir en la web.
Mientras las imágenes del inflable inundan las redes sociales (paradójicamente, la propia plataforma X), el debate sobre los límites éticos de la tecnología y la desregulación absoluta que pregona Musk queda eclipsado y contradicho por su imagen con enormes “tetas”.

