La ciudad de La Plata siempre fue señalada como una anomalía geográfica y cultural: un cuadrado perfecto que funciona como una incubadora de sonidos.
El pasado jueves, se estrenó en la plataforma YouTube, bajo la cuenta MargaTV, el segundo episodio de “El Curioso Caso”, una serie que, bajo la conducción de Lalo Mir, intenta desentrañar la identidad musical de distintos géneros y regiones de la Argentina.
En esta entrega, el reconocido locutor y periodista se calza el traje de “investigador” para intentar resolver un misterio o, quizás, hallar un tesoro: ¿qué es exactamente el rock platense?

El guía y los protagonistas
Desde el primer minuto, la propuesta visual es impecable. Con una fotografía cuidada y una iluminación que resalta la mística de las diagonales, el documental nos invita a ver nuestra ciudad a través de los ojos de alguien que no es de aquí.
El recorrido comienza con un Lalo Mir que es escoltado por la zona de Meridiano V en clave de intriga, marcando el tono de una búsqueda que lo llevará por los rincones más emblemáticos de la capital bonaerense.

Como en toda investigación, hace falta un informante clave. Ese rol lo ocupa Oscar Jalil, periodista de referencia de la escena local, quien desde los estudios de Radio Universidad le da las instrucciones y el contexto necesario a este “investigador”.
A partir de allí, el desfile de testimonios es potente: desde el arte de Ricardo Cohen “Rocambole” en el Pasaje Dardo Rocha, hasta la elegancia de Marcelo Moura y Mario Serra recordando los años dorados de Virus.
Sin embargo, el documental decide realizar un “esquive elegante” a la banda más grande de la historia de la ciudad: Los Redondos. Si bien Rocambole está presente y se mencionan sus inicios en la Cofradía de la Flor Solar, la narrativa no se detiene demasiado profundamente en el fenómeno de Patricio Rey, quizás por la dificultad de obtener testimonios directos, por la cercanía de la muerte del Indio Solari o por el contexto de producción del film.
En su lugar, el foco se desplaza hacia la sensibilidad de Manuel Moretti (Estelares) en su librería y la contundencia de Santiago Motorizado (Él Mató a un Policía Motorizado), quien termina siendo el protagonista con más minutos en pantalla, rescatando influencias del punk y el indie.

Postales de una comunidad
Uno de los puntos más altos de la producción es la elección de las locaciones. No se trata de simples fondos, sino de espacios que vibran. Vemos encuentros en la Glorieta de Plaza San Martín con la cantante Mora Palvi, charlas en el Teatro Argentino con referentes de colectivos discográficos y noches en Ciudad de Gatos.

Es en estos encuentros donde se asoma la idea del rock platense ya no tanto como un género musical cerrado, sino más como una comunidad. Santiago Motorizado y Oscar Jalil se encargan de poner en valor bandas que quizás no tuvieron un alcance masivo nacional pero que son fundamentales para entender el sonido local, como Míster América, Embajada Boliviana o los recordados Peligrosos Gorriones.

El ADN que no fue
A pesar de la belleza estética y la calidad de los entrevistados, el documental parece quedarse “a medias” en su conclusión. Lalo Mir busca un ADN, un hilo conductor que una a Virus con Él Mató, pero esa búsqueda parece ignorar el factor fundamental que hace que La Plata hierva de juventud: la Universidad a la que se menciona varias veces pero en cuyo rico ecosistema de estudiantes alejados de su familia, parece no hacer pie.

Como bien se esboza en algunos testimonios, como el de Amparo Torres o la misma Mora, la ciudad es un refugio de chicos del interior que viven en pensiones y casas viejas, lejos de sus padres y con el tiempo a su favor para juntarse a tocar en un garage. Ahí estaba la esencia para profundizar un hilo conductor que atravesara épocas, estilos y géneros, poniendo quizás un “factor común” indestructible.
Ese espíritu universitario, esa unión de “huérfanos temporales” que se encuentran en la Facultad de Bellas Artes, es seguramente el verdadero ADN que el documental menciona pero ve pasar de largo sin ahondar lo suficiente.

Un cierre en la estación
El viaje termina donde muchos comienzan: en la estación de trenes de 1 y 44. Allí, Lalo Mir (prócer absoluto de la interpretación conceptual de la música argentina) se despide subiéndose al Tren Roca, dejando en el aire la sensación de que el “caso” no ha sido resuelto del todo.
¿Existe realmente el rock platense como género o es simplemente el fruto de una ciudad que, por sus características sociales y académicas, no puede evitar generar música en cada esquina?

En definitiva, este capítulo de “El Curioso Caso” es una pieza visualmente exquisita que funciona como una excelente carta de presentación para quienes no conocen la escena, pero que para el público local puede resultar un tanto superficial en su análisis sociológico.
Un intento valioso de hilvanar una historia que, por su propia naturaleza rebelde y diversa, se resiste a ser atrapada en una sola definición.

