Para entender la trascendencia de Miguel Ignomiriello en la historia de Estudiantes no sólo hay que reflejarse en La Tercera que Mata y los campeones del mundo que forjó en ese equipo. También, en los que serían Héroes de Old Trafford y que trajo desde afuera. Pero sobre todo, en su aporte para la contratación de Osvaldo Zubeldía. Por eso, el prócer que hoy el Pincha despide con mucho dolor a sus 99 años fue una piedra fundamental de su riquísima historia deportiva.
Ignormiello trajo a Juan Miguel Echecopar de Pergamino, a Eduardo Luján Manera y a Alberto Poletti de Sacachispas; y a Alberto Ramón Aguirre Suárez y José Hugo Medina de Tucumán. Además, nutrió a su equipo con los que ya estaban en el club: Carlos Pachamé, Oscar Malbernat, Gabriel Flores y los berissenses Bocha Flores y Juan Ramón Verón.
Todos fueron parte de La Tercera que Mata, la categoría que enamoró a los hinchas de Estudiantes y le dio a Osvaldo Zubeldía una base del club para concretar la gran hazaña ante el Manchester, pero que previamente, logró la primera de las tres Copas Libertadores que tuvo el ciclo más exitoso de la historia.

A algunos jugadores como Verón, Poletti, Bocha Flores, Bambi Flores, Malbernat y Pachamé los tuvo muy poco. Enseguida, en ese histórico 1965 que fue la semilla del nacimiento del campeón de América y del mundo, Don Osvaldo los fue integrando y acoplando a su idea que iniciaría el camino de la revolución. Aun así, Don Miguel se las ingenió para armar un súper equipo que hizo un campañón y que motivó que los hinchas fueran a ver a La Tercera, algunos se quedaran a ver a la Reserva mientras que otros se volvían a sus casas para luego volver a ver a la Primera.
Clave en la contratación de Zubeldía
Pero Ignomirello no sólo fue clave en traer a varios campeones de afuera y luego ir forjando la base de ese semillero pincharrata que quedaría para toda la eternidad. También fue decisivo en la contratación del Siglo, la que cambiaría también la historia grande de Estudiantes: la de Osvaldo Zubeldía.
Zubeldía fue uno de los primeros nombres que Miguel Ignomiriello tiró sobre la mesa cuando Cacho Aldabe, entonces entrenador de la Primera, dejó su cargo, con un equipo que andaba a los tumbos. Fue ahí, entonces, que Miguel le sugirió ese nombre al presidente, Mariano Mangano.

Por entonces, había dos candidatos. El principal era Victorio Spinetto, un referente de Vélez. Pero al propio Mangano no le cerraba del todo. Y fue entonces que escuchó la sugerencia de Ignomiriello. Por entonces, poco se sabía de Zubeldía. Apenas, que era de Junín, que había jugado en Vélez, Boca, Atlanta y Banfield. Y que había sido compañero de Carlos Timoteo Griguol en el Bohemio.
Ignomiriello había escuchado hablar de él, le habían dicho que Zubeldía recogía información de otros entrenadores para mejorar y perfeccionarse, que era un estudioso del fútbol. Eso le gustó. Lo veía como un par. Pero no lo conocía. Aún así, no dudó en sugerirlo.
De todos modos, la decisión fue de Mangano, conjuntamente con su mano derecha, Mario Martínez. De hecho, el presidente más preponderante de la historia del Pincha tomó su auto y fue hasta Junín a hablar con Zubeldía. No lo encontró. Cuentan las crónicas de la época que le dejó una carta. Luego, don Osvaldo aceptó. Y así se transformó en su as de espadas.

Zubeldía firmó con Estudiantes el 15 de enero de 1965, en la intendencia del estadio. Por entonces, nadie lo sabía: pero en ese gancho, Estudiantes estaba sellando el ciclo más exitoso de su historia. Y don Miguel Ignomiriello, el otro prócer del club que acaba de fallecer a los 99 años, fue parte de toda esa gloria. Y más también…

