La senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti se expresó a través de las redes sociales para pedir que se le permita participar de manera remota en la sesión en la que la Cámara Alta del Congreso tratará la llamada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que incluye en un amplio temario la derogación de los límites para que extranjeros se hagan de tierras en la Argentina.
Se trata de una ley clave, que genera altos niveles de rechazo en la ciudadanía y que prevé una votación cerrada, con amplias chances para que el oficialismo logre su aprobación, especialmente luego de una sesión de maquillaje que la hizo aprobable para algunos sectores de la oposición.
A pesar de ese escenario adverso, Fernández Sagasti -presidenta del PJ de Mendoza, integrante de La Cámpora y muy cercana a Cristina Kirchner– planteó que es posible que no pueda participar, debido a que cursa 32 semanas de embarazo y por indicación médica no puede viajar desde Mendoza a Buenos Aires.
Fernández Sagasti no explicó por qué hizo el pedido apenas 48 horas antes de la votación, cuando desde el 16 de julio -hace prácticamente cuatro semanas, luego de un cuarto intermedio- se conoce la fecha definitiva.
“¿Me van a dejar sin votar por estar embarazada?”, preguntó la legisladora en un video publicado en su cuenta de X. Allí explicó que el Senado “fue concebido para garantizar la igualdad entre las provincias” y que “la distancia no puede convertirse en un obstáculo para ejercer la representación política cuando existen herramientas tecnológicas para resolverlo”.
“No pido un privilegio. Pido que se garantice la equidad federal. Mendoza tiene derecho a estar representada y yo tengo el deber de cumplir con el mandato que me confiaron sus ciudadanos”, subrayó la senadora de La Cámpora.
Fuerte repudio en las redes sociales
La publicación, que en pocas horas acumuló cientos de miles de visualizaciones, desató una fuerte ola de críticas. Usuarios de distintas orientaciones cuestionaron con dureza tanto el planteo como el momento en que lo realizó. Muchos señalaron que la fecha de la sesión se conocía con anticipación y que la senadora recién advirtió su imposibilidad de viajar a 48 horas del debate.
“Agarra un auto y anda parando (…). Este video lava culpas no hace más que confirmar que se nos ríen en la cara”, escribió un usuario. Otros apuntaron al sueldo de la legisladora y la compararon con trabajadoras comunes: “Me imagino a las trabajadoras embarazadas subiendo ida y vuelta al bondi con 40 grados y 34 semanas de embarazo y esto me da vergüenza ajena”.
También hubo cuestionamientos médicos. Una tocoginecóloga le respondió directamente: “Cuál es la contraindicación médica Anabel para no viajar, porque hasta las 34 semanas de edad gestacional se puede viajar en avión sin ningún problema. No quiero pensar mal…”. Varios mensajes insistieron en que podía desplazarse por tramos: “Un día hasta San Luis, otro hasta Laboulaye, otro hasta Junín… Son cinco días, todo con chófer y parando en hoteles”.
No faltaron las acusaciones de privilegio y de falta de planificación. “Andá a votar, laucha. Tomate un Chevalier, pagate un Uber, tomate un avión. Ganan 12 palos por mes estos. La crisis de representación en su techo absoluto”, se leyó en otra de las citas con mayor eco. Algunos llegaron a pedirle que renuncie a la banca si no puede estar presente.
Si bien aparecieron voces que defendieron el derecho a solicitar medios virtuales y denunciaron violencia de género en los ataques, el tono predominante fue de bronca e incredulidad. Para una parte importante de los comentarios, el reclamo de Fernández Sagasti llegó tarde y en el peor momento posible: cuando el oficialismo se prepara para avanzar con una norma que enfrenta fuerte rechazo popular y necesita cada voto opositor para intentar frenarla.

