El Centro de Día Ensueño no se puede ocultar tras 16 años de trabajo ininterrumpido. Mientras las 55 personas con discapacidad que asisten al lugar ocupan sus lugares en las mesas, el equipo de 25 profesionales —entre cocineras, psicólogos y orientadores— trabaja bajo la sombra de una incertidumbre económica que ha llegado a su límite. “Estamos realmente en una situación de crisis económica imposible”, sentencia Julieta Castagnani, directora de la institución, con una voz que refleja el agotamiento de meses de reclamos.
En diálogo con “Palabras más, palabras menos” de LA CIELO FM 103.5 detalla sobre la problemática que afecta a numerosos centros de La Plata y Berisso que tiene un responsable claro, la obra social IOMA. La deuda no es solo un retraso administrativo; es una cadena que asfixia el funcionamiento diario. Según sostiene Castagnani, la obra social adeuda los pagos de los meses de mayo y junio, además de las diferencias arancelarias correspondientes a enero, febrero, marzo y abril.
La deuda es con las personas con discapacidad
“Es la primera vez que tomamos esta determinación de decir, bueno, no podemos más, hasta acá llegamos”, explica la directora, subrayando que la decisión de movilizarse no es un capricho, sino una medida de supervivencia. Aunque están acostumbrados a ciertos retrasos que forman una cadena financiera, la falta total de pagos ha roto cualquier previsión, “al no recibir ningún pago ya no tenemos cómo saldar las deudas, hay todo un equipo de trabajo que depende de este ingreso”.
La labor que se realiza en estos centros va mucho más allá de la asistencia básica. Es, en palabras de sus responsables, un pilar para las familias y un derecho fundamental para los concurrentes. “Se les brinda el desayuno, almuerzo, merienda, es un trabajo de asistencia, de atención, de acompañamiento y realmente es un servicio esencial”. A pesar de que los números no cierran, el compromiso humano se mantiene firme en las salas del centro, “aún así, a pesar de todas las dificultades, nosotros abrimos todos los días y seguimos brindando el mismo servicio sin reducir y bajar la calidad”.
Los números no cierran
Sin embargo, la vocación tiene un límite material. Tras una reunión de último momento, representantes de IOMA lanzaron una promesa de pago para desactivar el conflicto. Pero la confianza está resquebrajada. Castagnani es tajante sobre los pasos a seguir si el dinero no aparece en las cuentas, “si esta promesa no se cumple, mañana procederemos a este paro y a esta movilización”.
La situación de Ensueño es el espejo de una realidad más amplia que afecta a otros sectores de la discapacidad, como los acompañantes terapéuticos, quienes también enfrentan liquidaciones bajas y atrasadas. Para las familias, la desaparición de estos espacios sería catastrófica, dado el aporte vital que significa un centro de día en la organización de la vida de una persona con discapacidad.
El conflicto queda ahora suspendido en una tensa espera de 24 horas. Para Julieta Castagnani y su equipo, el planteo no busca la confrontación por la confrontación misma, sino visibilizar un derecho que está siendo vulnerado, “es un derecho tanto para todos los que trabajamos en el centro de día como para cada una de las personas que asiste”. Mañana se sabrá si la promesa de IOMA fue un alivio real o simplemente otra forma de ganar tiempo mientras el sistema de atención a la discapacidad sigue al borde del colapso.

