El masivo, ordenado y pacífico último adiós al Indio Solari en suelo bonaerense está marcando la agenda pública sobre los modelos de gestión territorial. En una intervención televisiva que alteró los discursos habituales del centralismo porteño, el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, se sumó de manera explícita a la ola de reconocimientos por la efectividad del dispositivo civil y de cuidado desplegado durante la histórica jornada.
La declaración cobró una fuerte relevancia institucional al convalidar el éxito de una estrategia de seguridad que prescindió por completo de las recetas punitivas o de la saturación de uniformados orientada al enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Un modelo de prevención comunitaria que la administración de Axel Kicillof y el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires sostienen como eje frente a las concentraciones populares, y que esta vez obligó a las máximas autoridades de la Capital Federal a ensayar un cambio de libreto.
El reconocimiento explícito en la pantalla chica
Sentado en el estudio de LN+, el mandatario porteño debió procesar frente a las cámaras cómo la articulación organizativa en territorio bonaerense resolvió con tranquilidad una de las concentraciones humanas más complejas y multitudinarias de los últimos años, sin registrar incidentes de gravedad.
“Bueno, está funcionando bien ahí. Con lo cual es contrafáctico… está funcionando bien”, admitió Jorge Macri ante las imágenes transmitidas en vivo desde Villa Domínico, donde cientos de miles de personas avanzaban de manera ordenada para despedir al histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Las palabras del alcalde porteño adquirieron especial relevancia porque implicaron una validación pública de un esquema de intervención basado en la organización logística, la coordinación estatal y el acompañamiento de la multitud, una metodología diferente a los enfoques punitivos, más orientados al despliegue coercitivo que suelen reivindicarse desde distintos sectores políticos.
Felicitaciones y cambio de libreto ante la realidad
Consultado sobre el comportamiento de la multitud y el desarrollo del operativo, el titular del Ejecutivo porteño terminó destacando el clima de respeto que predominó durante toda la jornada.
“La mayoría de la gente, es lo que vemos ahí, llega de manera pacífica, como suele ocurrir”, sostuvo. La afirmación contrastó con los diagnósticos que frecuentemente anticipan escenarios de conflictividad frente a eventos masivos de carácter popular.
Más adelante, Jorge Macri profundizó esa mirada y concluyó: “En general, el grueso de la sociedad argentina es una sociedad pacífica. El problema es cuando hay algunos que intentan alterar ese orden y esa paz. Pero creo que está funcionando bien, así que está bueno reconocerlo, felicitarlos… y felicitar a la gente que con tremenda paciencia está llevando este duelo, este dolor, y quiere ir a rendirle su homenaje”.
La referencia fue interpretada como un reconocimiento tanto al trabajo de los organismos provinciales involucrados en la organización como al comportamiento de las miles de personas que participaron del histórico velatorio.
Un operativo que se convirtió en referencia
La despedida del Indio Solari movilizó a una multitud inédita desde distintos puntos de la Provincia de Buenos Aires y del resto del país. La magnitud de la convocatoria exigió una planificación especial en materia de accesos, transporte, asistencia sanitaria, ordenamiento de filas y coordinación entre distintas áreas gubernamentales.
Durante toda la jornada, las imágenes mostraron extensas columnas de personas avanzando de manera sostenida hacia el predio dispuesto para el homenaje, en un contexto atravesado por la emoción colectiva y el respeto hacia una de las figuras más influyentes de la historia del rock argentino.
El contraste entre dos miradas sobre el espacio público
Las declaraciones de Jorge Macri también tuvieron impacto político porque llegaron en medio de un debate recurrente sobre la gestión de las grandes movilizaciones. El reconocimiento del jefe de Gobierno porteño terminó reforzando la percepción de que el operativo coordinado por la Provincia logró cumplir su objetivo principal: garantizar la seguridad sin alterar el carácter popular y masivo del evento.
Del “muro de control” al elogio por la organización bonaerense
El reconocimiento público de Jorge Macri también dejó en negro sobre blanco una contradicción política difícil de disimular. Apenas dos días antes del multitudinario velatorio del Indio Solari, el Gobierno porteño había desplegado un fuerte operativo en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires, con controles reforzados sobre los ingresos provenientes del conurbano y una narrativa oficial que asociaba los problemas de seguridad con lo que ocurría del otro lado de la General Paz.
En ese contexto, el mismo Macri llegó a describir a la Provincia de Buenos Aires como un territorio atravesado por la “barbarie”, una caracterización que alimentó la histórica grieta entre Capital y Provincia.
Sin embargo, la realidad terminó desarmando ese discurso. Mientras en los accesos a CABA predominaban los mensajes de alerta y las imágenes de control preventivo, en Villa Domínico cientos de miles de personas convivieron durante horas en un clima de respeto, paciencia y organización.
Las mismas multitudes que desde ciertos sectores suelen ser observadas con sospecha protagonizaron una jornada sin incidentes graves, al punto que el propio Jorge Macri terminó admitiendo en televisión que “está funcionando bien” y que correspondía “felicitarlos”.
El contraste entre ambas posturas quedó “al aire libre” con crudeza, porque primero se dio el viernes la advertencia sobre el supuesto caos bonaerense, y después el reconocimiento de que la mayor concentración popular de los últimos años transcurrió en paz bajo coordinación de la Provincia. ¿Primer milagro del Indio?

