El Movimiento Derecho al Futuro, el frente político que conduce el gobernador Axel Kicillof dio a conocer una serie de consideraciones del ministro de Trabajo, Walter Correa – uno de los funcionarios del riñón del mandatario provincial- en torno al debate sobre la reforma laboral que en semanas debatirá el Congreso.
Un diagnóstico crítico sobre la “modernización” laboral de Milei
Desde el Ministerio de Trabajo bonaerense cuestionaron con dureza el proyecto de “modernización laboral” impulsado por el gobierno de Javier Milei, al que definieron como una “reedición” de recetas ya aplicadas en el país con consecuencias regresivas. Según Walter Correa, se trata de una iniciativa que concibe al trabajo como un costo a reducir y no como un derecho a proteger, con efectos directos sobre el empleo, los salarios y las condiciones laborales.
En ese sentido, el funcionario advirtió que el modelo económico que promueve la Casa Rosada responde a los intereses de los grupos económicos concentrados y a una lógica de “subordinación” de la soberanía nacional.
Recordó que experiencias similares derivaron en procesos de desindustrialización, pérdida masiva de puestos de trabajo y aumento de la pobreza, y alertó que los indicadores actuales anticipan un escenario de crisis social profunda.
“La fórmula es vieja y el método que impulsa este gobierno ya se puso en práctica. Y cuando se aplicó, generó un proceso de industricidio, con millones de trabajadores en la calle y miles de familias por debajo de la línea de pobreza. Esto ya ocurrió en nuestro país y los indicios actuales nos permiten anticipar que nos encaminamos hacia un nuevo 2001” comparó.

Correa sostuvo que, a dos años del inicio del actual gobierno nacional, ya se perdieron más de 200 mil empleos formales, una situación que, remarcó, no puede analizarse como una estadística abstracta, sino como un fenómeno que impacta de lleno en la vida cotidiana de miles de familias.
Flexibilización “de hecho” y deterioro de las condiciones laborales
Walter Correa señaló que la flexibilización laboral ya opera de manera concreta en el mercado de trabajo, incluso antes de cualquier reforma formal. Explicó que la urgencia económica lleva a que muchos trabajadores acepten empleos precarios sin preguntar condiciones básicas como salario, categoría o carga horaria, con el único objetivo de garantizar ingresos mínimos.
En ese marco, cuestionó los indicadores oficiales de desempleo, al considerar que no reflejan la calidad real del empleo.
“Hoy resulta engañosa la forma en que se mide el desempleo: cuando se consulta a la gente si trabajó durante la última semana, la respuesta suele ser afirmativa, aunque en realidad se haya tratado de apenas unas horas en alguna aplicación o de una changa ocasiona” sostuvo el funcionario bonaerense.
El rol del peronismo y la centralidad del trabajo
En el plano político, Correa planteó que el peronismo debe recuperar su vínculo con “el pueblo trabajador” y dejar de subestimarlo porque ya conocen las condiciones laborales en las que se desempeñan. “No creo que haya que explicarle a los trabajadores nada. Lo entienden perfectamente y son los que están todo el día en la calle, rompiéndose el lomo para llevar un plato de comida a la casa” sostuvo.
El ministro reconoció errores propios del espacio político, pero insistió en la necesidad de reconstruir un movimiento amplio, con capacidad de debate interno y de representación social.
En ese marco, destacó el liderazgo de Axel Kicillof, a quien describió como un gobernador que gestiona en un contexto adverso, marcado por recortes de fondos nacionales y cuestionamientos permanentes al rol del Estado.
El “otro camino” para la reforma laboral: regulación, conciliación y formación laboral
Como contrapunto a la reforma impulsada por el Ejecutivo nacional, desde la provincia de Buenos Aires plantearon una agenda propia orientada a amortiguar el impacto de las medidas nacionales y a fortalecer el empleo con derechos. Correa explicó que esta estrategia atraviesa a todo el gabinete provincial y se traduce en políticas concretas.
Entre ellas, destacó la propuesta del ICLOP, un sistema de Conciliación Laboral Obligatoria Prejudicial que permite resolver conflictos laborales individuales y pluriindividuales antes de llegar a la instancia judicial.
Según detalló, el objetivo es agilizar los acuerdos, reducir la litigiosidad y evitar que los trabajadores cobren indemnizaciones mínimas muchos años después de obtener una sentencia favorable.
También resaltó el avance de un proyecto para regular el trabajo en plataformas digitales, elaborado por la cartera provincial a partir de recomendaciones de la OIT.
La iniciativa busca garantizar condiciones de salud, seguridad y registración laboral, con un enfoque no punitivo y de acompañamiento a los trabajadores.
En paralelo, subrayó el rol de los Centros de Formación Laboral, que actualmente suman 366 en toda la provincia y que el año pasado formaron a más de 82 mil personas, en función de las necesidades productivas de cada región.
“Claro que hace falta una reforma laboral, pero una reforma verdaderamente moderna. En el mundo, la jornada laboral tiende a reducirse, bajo la premisa de que se puede producir lo mismo en menos horas si los trabajadores cuentan con tiempo para la vida familiar, para desarrollar otras habilidades o perfeccionarse en su oficio” observó Correa.
Y remarco que, en la Argentina “el debate se orienta en sentido contrario: hacia el aumento de una jornada que ya es de 48 horas semanales, una de las más exigentes del mundo” dijo.
“La gran apuesta de una reforma laboral debería ser la incorporación de las y los trabajadores a la economía formal. Es necesario blanquear la economía, terminar con la timba financiera y volver a un modelo productivo centrado en la producción nacional, que fortalezca nuestra soberanía y defienda los recursos naturales” concluyó.

