Cada club tiene su manual de estilo. En Estudiantes, por ejemplo, saben que recibir goles es parte del fútbol, pero sufrirlos de pelota parada es casi una herejía. Mucho más si el grito ajeno llega desde un lateral como le pasó al equipo de Eduardo Domínguez contra Independiente.
Las estadísticas frías (o calientes, dada la época del año) dirán que fue Luciano Cabral el que metió el 1-0. Control perfecto y definición top la del #10 con look noventoso con cubanas al viento. No obstante, el problema no fue que el enganche definiera adentro del área sino cómo le llegó la pelota.

Porque el 0-1 de EDLP se dio a los 45 minutos del primer tiempo luego de un saque de banda. Sí, como para que los discípulos del gran Carlos Bilardo -o el propio Doc- se agarren la cabeza: Leo Godoy envió largo al centro del área, Gabriel Ávalos la peinó y el resto lo hizo Cabral. Tic, tac y a facturar antes de ir a hidratarse al vestuario local del LAD-REB.
La jugada, por caso, dejó en evidencia la desatención de EDLP al marcar esa jugada. Porque Leandro González Pirez quedó enganchado en el amague de Ávalos, quien entendió lo que tenía que hacer, dio un pasito milimétrico hacia adelante y se tiró para atrás para peinarla. Y porque Cabral tiró la diagonal a espaldas de Ascacibar y Neves para definir sin oposición.

