El periodista Eduardo Feinmann intentó aplicar su habitual manual de estigmatización contra el movimiento estudiantil, pero se topó con una pared de argumentos sólidos.
En una entrevista que se volvió viral, el conductor de A24 buscó deslegitimar a Francisco, presidente del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires, centrándose inicialmente en su árbol genealógico: “¿Tenés algo que ver con el Pitrola que todos conocemos?”. Ante la confirmación de que es nieto del histórico dirigente del Partido Obrero, Néstor Pitrola, el periodista insistió con tono inquisidor: “¿Admirás a tu abuelo?”.
Altura estudiantil
Con una solidez que dejó evidenciada la ya clásica falta de profundidad del entrevistador, el joven respondió con orgullo: “Sí, lo admiro, es un gran luchador… luchó durante toda su vida por los derechos de los trabajadores”.
Lejos de amedrentarse por las etiquetas ideológicas, el estudiante buscó elevar el debate hacia la crisis educativa, pese a que Feinmann prefería la chicana preguntando: “¿Vos sos más trosko que él o menos trosko?”.
La respuesta del dirigente estudiantil fue una lección de prioridades: “Me considero menos trosko que mi abuelo, pero más allá de eso vengo a hablar de la ley de Financiamiento Universitario”. La escena dejó expuesto el contraste entre un intento de desviar la discusión hacia la caricatura política y la insistencia del estudiante en poner el foco sobre el presupuesto educativo y la situación crítica de las universidades públicas.
Incluso cuando el conductor intentó imponer autoridad con un “disculpame, pero el que entrevista soy yo”, el joven no perdió los estribos y lo descolocó: “Si querés hablamos de mi abuelo. Me parece que hay cosas más importantes”.
En ese momento, Francisco mencionó la realidad salarial de los docentes y lanzó una frase que se viralizó en redes sociales: “No sé lo que ganás vos, Feinmann, pero con 600 mil pesos no alcanza para nada”.
También le dio a Trebucq
La gira educativa de Francisco continuó en LN+, donde Esteban Trebucq intentó tildar a los estudiantes de estar «partidizados» para restarle valor al reclamo.
El joven no dejó pasar la acusación y le aclaró los tantos al conductor de manera fulminante: “Soy presidente por Contrapunto. Es una agrupación independiente que no depende de ningún partido político, así que partidizados no digas que estamos porque es incorrecto“.
El nieto de Pitrola también dio una cátedra de civismo al explicar que, a diferencia de los que pregonan el pensamiento único, en sus asambleas «cualquiera que quiera pararse a hablar lo puede hacer».
El joven resaltó la pluralidad del movimiento estudiantil frente a un Trebucq que parecía no comprender la dinámica democrática: “Si va un pibe… y va a defender al gobierno, ¿puede hablar o no? Obvio que puede hablar… hay que respetar la democracia ante todo“.
Finalmente, el joven dirigente estudiantil ratificó su autonomía política frente a los intentos de encasillarlo en estructuras partidarias tradicionales. Con firmeza, Francisco concluyó su intervención dejando en claro su postura: “Un partido no me representa ninguno“, aunque reconoció tener ideales propios. Esta solvencia permitió demostrar el vacío argumental de los conductores que buscaron el rincón y encontraron una lección de política joven.
Furia y orgullo familiar
La reacción de Néstor Pitrola no se hizo esperar ante lo que consideró un “ataque ideológico miserable a un adolescente que está luchando”. El exdiputado nacional calificó al periodista de “cobarde” y aseguró con firmeza: “Fran te tapó la boca Feinmann”.
Pitrola también destacó que su nieto es el presidente más joven de la historia del prestigioso colegio porteño y aclaró que “no hay ninguna obediencia debida ideológica en mi familia”, reivindicando que el estudiante construya sus propias posiciones políticas.
Mientras continúa el conflicto por el Financiamiento Universitario y crecen las protestas estudiantiles en distintos puntos del país, el intercambio televisivo terminó convirtiéndose en un ejemplo más de “doma”, el folclore típico que más le gusta a Feinmann, un conductor acostumbrado a autopercibirse que el es quien marca la cancha, pero que suele quedar desorientado frente a los estudiantes como Francisco, que sin levantar la voz, logró correr la discusión hacia los problemas reales de la educación pública.

