Mientras avanza la semana entre estudiantes, stands, folletos y actividades de la mano de una nueva edición de la Expo UNLP en el Pasaje Dardo Rocha, desde la Facultad de psicología de la Universidad Nacional de la Plata reciben a estudiantes del último año de la escuela secundaria con curiosidad sobre planes de estudios, salida laboral y toda la información necesaria para adentrarse al mundo universitario.
En tanto, Andrea Roumieu, Prosecretaria de Extensión universitaria de la facultad recibió al móvil de INFOCIELO para contar detalles sobre su trabajo y la demanda de quienes se acercan por información. La funcionaria comentó que brindan folletos informativos sobre la licenciatura o el profesorado pero también es un oído atento para las inquietudes de una generación atravesada por la incertidumbre. “Estamos respondiendo muchas dudas varias desde temprano” comenta Andrea, con una sonrisa que denota el cansancio pero también el entusiasmo de la jornada.
Las preguntas que hacen los jóvenes del secundario reflejan una mezcla de curiosidad e inquietud existencial. Roumieu las tiene identificadas con precisión, “las primeras primeras son cuánto dura la carrera y qué se hace con la psicología”. No es una simple curiosidad académica. Según la prosecretaria, hay un cambio de época, “vienen más intrigados por una sensación de que la psicología dice algo hoy en día. La realidad es que también sabemos que tanto el estudio como las pibas, los jóvenes y las jóvenes de hoy, están mucho más con el tema de la salud mental“.

La propuesta de la facultad no se limita a entregar un plan de estudios. Roumieu y su equipo intentan desarmar los mitos que rodean la carrera y la duración de las materias, pero sobre todo, buscan abrirles la cabeza a una experiencia universitaria mucho más amplia, “lo que les aportamos también a eso es que no se centren solo en la formación del grado, sino que compartan experiencias con la investigación, con la extensión, y hagan un tránsito más integral por la formación”. Al final del recorrido, cada uno de los docentes y extensionistas que atienden el stand les ofrece un pantallazo de sus propias salidas laborales y de lo que verdaderamente se puede hacer en el campo de la psicología en la actualidad, ayudándoles a asimilar, “cómo hacer su tránsito del estudiante secundario al estudiante de la universidad”.
Este salto vocacional y existencial no es sencillo, y la facultad lo sabe. Por eso, Roumieu insiste en que el acompañamiento debe ser institucional y sostenido desde el primer momento. “Los estudiantes ingresan, tienen un curso de ingreso de un mes en febrero que es migratorio, para que conozcan el espacio, para que empiecen a tener sus primeros acercamientos con no solo la lectura, sino la institución”. Y agrega una definición clave desde su rol profesional, “hay algo ahí que nosotros como psicólogos y psicólogas podemos ofrecer como sentido, que es que ese salto en el orden de lo vocacional requiere una apoyatura institucional“. Tras ese mes de introducción en el que se les muestra la disciplina, la salud mental como práctica y las diversas dimensiones de la vida universitaria, las clases formales inician en marzo, con trayectorias académicas que son constantemente seguidas por equipos de la Secretaría Académica.
Una demanda que desborda las aulas
El ingreso a la universidad no ocurre en el vacío, los estudiantes que cruzan esas puertas hacia la facultad traen las mismas heridas que de la sociedad. Al ser consultada sobre las estadísticas que muestran un incremento alarmante en problemas de salud mental, Roumieu no titubea en reconocer que la institución está profundamente atravesada por esta realidad.
“Tanto la universidad como la facultad cuentan con espacios para primera escucha, asesoramiento y acompañamiento”, señala la funcionaria. Menciona el área de bienestar estudiantil de la universidad, una referencia ineludible para estas situaciones, y detalla que en la Facultad de Psicología cuentan específicamente con la Secretaría de Salud Mental y Derechos Humanos, la cual tiene una dirección orientada al acompañamiento de los estudiantes en sus procesos académicos y de salud mental.
Frente a este escenario de crisis, la facultad ha decidido redoblar la apuesta institucional con proyectos de envergadura. “Hoy contamos, estamos muy contentos de haber inaugurado lo que es el Hospital Escuela de la Facultad de Psicología, que pretende, además de la pata formativa y vinculada a lo comunitario, ser un espacio tanto de formación como asistencia para nuestros propios estudiantes”. El proyecto está en marcha, empujado por una realidad incontrastable, “las consultas y las propuestas se van multiplicando porque realmente hay mucha demanda, tanto en el estudiantado como en las comunidades en las cuales también articulamos”. Esta inserción comunitaria plantea desafíos complejos para los propios alumnos en formación, quienes “encontrándose con problemáticas muy diversas en el campo de la salud mental cuando hacen sus prácticas, nos obligan a todos a aggiornarnos y estar un poco más actualizados, la responsabilidad ya es de todos los claustros de la facultad para estar más aggiornados a lo que es la perspectiva de salud”.

El derrame del desamparo
Cuando la charla sale de la órbita estrictamente académica y se pone foco en el territorio de la ciudad de La Plata, como prosecretaria de extensión, Andrea conoce el territorio de primera mano, y sabe que la crisis social tiene un correlato directo en la psiquis de los sectores más vulnerables. “Hoy está en boga lo que tiene que ver con los suicidios ya no solo adolescentes. La Plata tiene una historia en suicidios adolescentes en los barrios”, advierte con preocupación. Para Roumieu, el aumento de estos casos se explica por variables políticas y económicas claras. “En las coyunturas sociales, donde la cosa se desborda y el Estado cae, esa famosa teoría del derrame que la gestión actual quiere desarrollar derrama realmente en términos de salud mental en las poblaciones más vulneradas, y no en términos económicos para bien, sino todo lo contrario”.
La problemática del suicidio ya no distingue sectores, “el suicidio hoy, transversalmente hablando y en cualquier clase social, ya estamos hablando de una problemática transversal a la población argentina en este país en esta actualidad, está en auge”. A esto se le suman flagelos históricos que se han recrudecido, como el consumo problemático de sustancias y la alarmante cantidad de personas en situación de calle, “todo el contexto y el entorno se hace cada vez más complejo de intervenir porque no hay lugares seguros. Desde lo más básico de la dignidad humana, eso se cae y realmente se ve afectada la salud mental”, sentencia Roumieu.
Ante este panorama desolador, la Secretaría de Extensión despliega equipos territoriales para relevar, acompañar y pensar dispositivos que den una respuesta viable. Sin embargo, la escala del problema obliga a repensar las estrategias clásicas de la psicología. “Muchas veces se demanda una atención individual como único modo de intervención”, explica Andrea, pero advierte que el abordaje de “uno a uno” es insuficiente. “Empezamos a abordar más colectiva o comunitariamente, más grupalmente hablando, problemáticas que tienen a veces una respuesta más en lo grupal que en lo individual por varias razones, primero por una cuestión de lo comunitario, de la comunidad, y por otro lado porque realmente la demanda es mayor y no llegamos a dar abasto si solo pensamos la intervención en el uno a uno. El esquema, el engrama de la salud mental se hace entre todos y todas“.
Sostener el espacio en la tormenta
La gran paradoja de esta época es que, mientras la demanda de contención pública se multiplica de manera exponencial, el soporte material que sostiene estas respuestas está bajo un ataque sistemático. “Falta coordinación”, admite Ruiz, aunque rescata con firmeza el peso histórico de la institución en la región.
“La universidad, particularmente en La Plata, en el ámbito de injerencia de la Universidad Nacional de La Plata, es una institución que produce política pública. Si bien articula y articula muchísimo tanto con los municipios (La Plata, Berisso y Ensenada) como con la Provincia, la realidad es que las respuestas siempre sobrepasan y desbordan”. Para ella, la UNLP posee una estructura sólida y dispositivos consolidados, como sus consejos sociales y las prácticas de extensión, que marcan agenda pública.
Es precisamente esa capacidad de marcar agenda y de construir redes comunitarias lo que hoy parece estar en la mira de las políticas de ajuste. Ruiz describe este momento con palabras crudas, pero cargadas de pertenencia y resistencia, “en un contexto de suma, este arrasamiento económico, la universidad está siendo atacada no solo simbólicamente, sino económicamente. Realmente está siendo difícil sostener el espacio, pero hay mucha voluntad y mucho sentido político y de pertenencia para sostenerlo”.
Al final, de vuelta al bullicio de la feria de carreras, la prosecretaria vuelve a mirar a los jóvenes que se agolpan frente al stand. Encontrarse con ellos, responder sus dudas y ver su persistente deseo de formación es la mejor respuesta frente al desmantelamiento exterior. “Sigue habiendo interés y eso me parece que es bárbaro, porque sigue siendo la universidad pública un ámbito que convoca. Creo que ahí es donde nos redobla la apuesta a seguir apostando por esto que hacemos todos los días”.

