El fútbol argentino se ha caracterizado desde siempre por ser usina de jóvenes talentos. En ese sentido, son miles los ejemplos de futbolistas que en los últimos años han dejado sus respectivas instituciones para probarse en el Viejo Continente. Mercado a mercado, las ventas sirven para sostener a las instituciones, buscando así no sólo incrementar sus arcas, sino también mantenerse competitivos en relación a los demás países de estos lares. Lo dicho sucede, por ejemplo, con Estudiantes y Mikel Amondarain.
Semanas atrás, el Pincha transfirió al mediocampista al Bologna de Italia, dentro de una negociación millonaria, la cual resultó la más destacada del vigente período. El nacido en General Mansilla, Provincia de Buenos Aires, le dejó al León una cifra cercana a los 12 millones de euros entre venta y objetivos, transformándose así en la segunda transacción más importante en la historia de la institución. Sin embargo, la misma se convirtió además en la más onerosa del presente mercado desde Argetina para Europa.

Apenas cinco jugadores fueron trasnferidos desde el país al Viejo Continente en el reciente mercado, y Amondarain resultó el más caro. El ex mediocampista del León superó así a: David Romero (de Tigre al Parma por una cifra cercana a los 8.5 millones de euros); a Kevin Lomónaco (de Independiente al Elche por algo más de 5 millones de euros); a Exequiel Zeballos (de Boca al Monza por unos 4.5 millones de euros) y a Mateo del Blanco (de Unión de Santa Fe al Racing de Estrasburgo por algo de 2.5 millones de euros).
Lógicamente, todas las transferencias mencionadas aparecen muy por detrás de otras con protagonistas argentinos vinculados, pero en esos casos con pases dentro de la propia Europa, como lo sucedido con Enzo Fernández (del Chelsea al Manchester City), con Cristian Romero (del Tottenham al Atlético Madrid), la que también tuvo como foco a otro ex Estudiantes como Gerónimo Rulli (del Olympique de Marsella al City) o la de Emiliano Martínez (quien dejó el Aston Villa para sumarse al Chelsea).
Lo cierto es que Amondarain no sólo logró destacarse dentro de la cancha, algo que aprovechó el Pincha cuando lo tuvo entre sus filas, sino que también hizo lo mismo en materia económica. Todo ganancia para el traspaso de quien se terminó de desarrollar en el Country Club de City Bell y que a su vez sirve como un ejemplo más de la importancia de las juveniles para un fútbol argentino que se sustenta principalmente por esa vía.



