“Quizás en una de esas entramos a la Libertadores”. La frase de Nacho Fernández no sonó a una expresión de deseo perdida en el aire. Llegó después de un triunfo que le permitió a Gimnasia vencer 2-0 a Sarmiento en el Bosque, alcanzar la línea de los punteros, quedar cerca de asegurar su lugar entre los ocho mejores y, además, arrimarse a la zona de clasificación a la Copa. A esta altura, la ilusión ya no necesita esconderse demasiado.
Y si había que empezar a alimentarla, Nacho se encargó de hacerlo a su manera. Sin demasiada estética, pero con enorme eficacia. Leyó un pase hacia atrás, fue a presionar y terminó mandando la pelota a la red con la panza para abrir un partido que después el Lobo logró manejar con bastante autoridad. Una acción que resumió buena parte de su noche: experiencia para interpretar, energía para ir a buscar y presencia para aparecer donde el partido lo pedía.

Fernández fue, junto a Ignacio Miramón, uno de los mejores de Gimnasia. “¿Lo viejo funciona? Sí, a ver… Me siento bien”, respondió entre risas una vez terminado el encuentro. Y enseguida explicó parte de la fórmula: “El equipo me ayuda, la verdad es que los chicos corren un montón y a mí me libera un poco más y en algunos momentos me puedo tomar unos descansos”.
Ese reparto de esfuerzos le permite seguir siendo decisivo. Nacho terminó con dos remates al arco, metió otro par de pases filosos que terminaron en tiros de sus compañeros y acumuló 193 metros recorridos con la pelota en el pie. No necesitó monopolizar cada ataque para marcar diferencias. Le alcanzó con elegir bien cuándo acelerar, cuándo soltarla y cuándo saltar a presionar. Así llegó, justamente, el 1-0.
“Tuvimos orden, manejamos muy bien la pelota. Lo pudimos abrir y prácticamente, si bien Sarmiento tuvo alguna situación, controlamos bien el partido”, analizó el volante. Gimnasia necesitaba hacerse fuerte en casa y lo hizo en un momento decisivo del torneo, cuando cada punto empieza a pesar mucho más que tres.
“Estamos en busca de clasificar a las Copas. Teníamos que conseguir los tres puntos fundamentales en casa y ahora a pensar en el próximo partido. Matemáticamente estamos cerca de entrar entre los ocho y luego arranca otro campeonato”, agregó.
Pero el horizonte ya no termina únicamente en los playoffs. “Quedan dos partidos y el objetivo es conseguir los seis puntos. Quizás en una de esas entramos a la Libertadores. Y una vez que entramos entre los ocho arranca otro camino”, insistió Nacho. Una frase que resume el nuevo escenario del Lobo: primero asegurar la clasificación y, mientras tanto, mirar de reojo una tabla anual que cada vez invita un poco más a soñar.
Después del 2-0 ante Sarmiento, Gimnasia llegó a la punta, quedó cerca de meterse entre los ocho y volvió a achicar terreno en la carrera por las Copas. Y mientras los más jóvenes ponen piernas y recorrido, Nacho administra tiempos, encuentra espacios y sigue siendo determinante. Incluso cuando la jugada pide menos sutileza y más instinto. Aunque haya que empujarla con la panza.


