La clasificación de Estudiantes a la final de la Copa Libertadores sumó un nuevo capítulo de tensión. Después de quedar eliminado en el Maracaná, Flamengo presentó una protesta ante la CONMEBOL por la presencia de Marcos Rojo en la revancha de las semifinales. El argumento del club brasileño apunta a que el defensor jugó con una habilitación provisoria del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), pero sin el aval definitivo de la entidad sudamericana.
El reclamo, que busca que el partido se le dé por ganado a Flamengo, reabre una discusión que parecía haber quedado en segundo plano después de la clasificación del equipo de Alexander Medina. Sin embargo, hay una cuestión central para entender el escenario: la protesta no significa que Estudiantes vaya a ser descalificado ni que su lugar en la final esté automáticamente en riesgo. Una cosa es discutir la situación reglamentaria de un futbolista y otra, muy diferente, es determinar qué consecuencias deportivas podría tener una eventual resolución desfavorable.

La historia detrás de la habilitación de Marcos Rojo
La controversia comenzó cuando Estudiantes intentó inscribir a Rojo para afrontar las instancias decisivas de la Libertadores. El defensor llegó desde Racing para reforzar la última línea y ocupar el lugar que el club buscaba cubrir tras la lesión de Gabriel Neves. La AFA aceptó la inscripción, pero la CONMEBOL no autorizó su participación en el certamen, por lo que el zaguero se perdió el partido de ida disputado en UNO.

Ante esa negativa, el Pincha acudió al TAS, la máxima instancia de arbitraje deportivo internacional. El miércoles 21 de octubre, a horas de la revancha en Brasil, consiguió una medida cautelar favorable que permitió incluir a Rojo en la lista de buena fe y utilizarlo ante Flamengo. Con esa resolución, el defensor quedó habilitado para jugar el encuentro en el Maracaná, en el que Estudiantes consiguió el pasaje a la final por penales.
La clave está en entender qué significa esa medida cautelar. El TAS permitió que Rojo jugara mientras continúa la discusión sobre el fondo del asunto. Es decir, la autorización provisoria hizo posible su participación en la revancha, pero no necesariamente cerró la controversia sobre la validez definitiva de su inscripción. Ese es el punto que ahora Flamengo busca instalar ante la CONMEBOL.
Qué puede pasar con Estudiantes y Marcos Rojo
La discusión de fondo pasa por determinar si la inscripción del defensor realizada por la AFA se ajustó a los reglamentos aplicables y si correspondía que la CONMEBOL la aceptara. La protesta de Flamengo busca que el organismo revise lo sucedido y aplique una sanción por la participación del futbolista.
Sin embargo, el reclamo brasileño no supone una descalificación automática de Estudiantes. La situación debe analizarse a partir de las resoluciones adoptadas durante el proceso y del alcance de la medida cautelar concedida por el TAS. El Pincha utilizó a Rojo amparado por una decisión judicial-deportiva vigente para ese partido, por lo que no corresponde equiparar su participación con una alineación irregular ya declarada de manera definitiva.

En el escenario más desfavorable para el jugador, si la resolución final sobre el fondo de la controversia determinara que su inscripción no se ajustó a la normativa, podría abrirse una discusión sobre su disponibilidad para la final. Eso, de todos modos, no significa que Estudiantes deba ser eliminado de la Copa Libertadores.
También resta conocer qué posición adoptará la CONMEBOL frente al planteo de Flamengo y cómo se resolverá la controversia que dio origen al expediente ante el TAS. La eventual revisión de las decisiones tomadas durante el proceso deberá seguir los mecanismos correspondientes y no puede confundirse con una eliminación automática del equipo platense.
Por ahora, Estudiantes tiene por delante la final de la Libertadores frente a Palmeiras, mientras el caso Rojo vuelve a quedar bajo la lupa. Flamengo eligió llevar la discusión al escritorio; el Pincha, mientras tanto, sostiene su clasificación conseguida en la cancha.


