El verano en la provincia de Buenos Aires está asociado a la costa atlántica. Pero entre tantos destinos playeros hay uno que se convirtió en la meca de los apasionados por el off road en vehículos 4×4. Una verdadera prueba de fuego para motores y muñecas. Se trata del Médano Blanco, una muralla de arena de casi cien metros que intimida a los más valientes y desafía a los más experimentados.
Un camino costero, que comúnmente se utiliza para llegar al balneario Los Ángeles, invita a la aventura y lleva hasta la desértica playa donde se erige el enorme paredón de arena, a cuarenta kilómetros del centro de Necochea. El Médano Blanco es la cúspide de la formación arenosa de dunas que se extienden por toda la zona y que se disfrutan en motos, buggies, cuatriciclos y pick-ups todo terreno. La poca firmeza del suelo impide la exploración en cualquier vehículo urbano.

Por su tamaño colosal, es el destino final de travesías que realizan año a año diversos grupos de apasionados por el off road. Allí ponen a prueba sus camionetas, como las dos Suzuki Grand Vitara que orgullosamente treparon la cuesta y cuyo video ilustra esta nota, y sus demás vehículos. No cualquiera completa la trepada: varios expertos han tenido que desistir a mitad de camino.
“Yo tomé carrera desde Necochea con una Toyota Hilux 3.0, con ruedas 35 y no llegué ni a la mitad. Al cuarto intento arranqué un amortiguador”, comentó Federico y aseguró que volverá a intentarlo con una Suzuki Vitara V6. La experiencia es un antes y un después para quienes se atreven a intentarlo.
Cada año, cientos de pilotos llegan desde distintas partes de la Argentina, e incluso también de países vecinos, en busca de conquistar al gigante. Banderas de Chile, Brasil y Venezuela adornan pickups y muestran su gesta en Instagram.
Qué más se puede hacer en Médano Blanco
Si bien el Médano Blanco es la principal atracción de la remota playa, no es la única. Hay también pistas de sandbord y culipatín para principiantes. Como en la nieve, pero en la arena. Y médanos de menor porte para recorrer con otros vehículos.
A diferencia de La Frontera, en Pinamar, donde los médanos son escenario de una fiesta al aire libre con música, barras, multitudes y cierto descontrol; la playa de Médano Blanco es sinónimo de soledad y vastedad. Cuando no hay eventos, sólo el sonido del viento, el mar y la fauna acompañan a los aventureros que la visitan.

Quienes prefieren prescindir de los vehículos pueden optar por el senderismo y caminar entre médanos, acantilados y playas para llegar hasta la Cueva del Tigre. O adentrarse en el bosque y llegar hasta “El Tractor”, una vieja máquina de campo abandonada que sirve de excusa para caminar.
De todas las atracciones de Necochea, el Médano Blanco es una de las menos conocidas por los veraneantes y una opción más que interesante para vivir una jornada de aventuras en la arena.

