Cada verano, la aparición de aguavivas en la Costa Atlántica argentina despierta preocupación entre quienes disfrutan del mar. Para Alejandro Mittica, guardavidas y periodista especializado en seguridad acuática, el foco no debería estar en el miedo sino en la información. “Las aguas vivas forman parte del mar y no representan un peligro si sabemos cómo actuar”, advierte.
Según explica Mittica, se trata de un fenómeno natural, previsible y recurrente, que responde a condiciones ambientales propias de la temporada. El problema aparece cuando hay desconocimiento sobre cómo prevenir el contacto o cómo responder ante una picadura.
Las aguavivas —también conocidas como medusas y en algunos casos como tapiocas— no atacan al ser humano. “La picadura se produce por contacto accidental con los tentáculos, incluso cuando el animal está muerto o fragmentado en la orilla”, remarca el especialista. Por eso, tocar restos en la playa puede resultar tan riesgoso como el contacto dentro del agua.
Por qué aparecen cerca de la costa y cuáles son las más frecuentes
La presencia de aguavivas cerca de la orilla responde a una combinación de factores ambientales. Entre los principales se encuentran las corrientes marinas, los vientos predominantes del este y noreste, el aumento de la temperatura del agua durante el verano y la mayor disponibilidad de plancton, su principal fuente de alimento. “Por eso suelen aparecer en días de mar calmo y calor intenso”, señala Mittica.
En la Costa Atlántica argentina predominan especies no letales, aunque algunas pueden provocar dolor significativo. Las más frecuentes son:
- Aurelia aurita, de aspecto transparente y picadura leve a moderada
- Chrysaora lactea, con tentáculos más largos y mayor poder urticante
- Olindias sambaquiensis, menos frecuente, pero con mayor capacidad de generar dolor
En todos los casos, los tentáculos poseen nematocistos, células microscópicas que liberan toxinas al mínimo contacto.
Picadura de aguaviva: qué hacer y qué evitar
Ante una picadura, la conducta inicial es clave para evitar que la lesión empeore. “El error más común es frotar la zona o usar agua dulce”, advierte Mittica. Eso puede activar nematocistos que todavía no descargaron.
Los pasos recomendados son:
- Salir del agua con calma
- No frotar la zona afectada
- Enjuagar únicamente con agua de mar
- Aplicar vinagre, si se dispone
- Retirar restos de tentáculos con pinza, guante o elemento rígido
- Aplicar frío local (hielo o compresa fría, siempre envuelto)
- Consultar de inmediato al guardavidas
Una vez controlada la picadura, pueden utilizarse pomadas con hidrocortisona, lociones calmantes como calamina y analgésicos comunes, según indicación médica. Si el dolor persiste o aparecen síntomas generales, se recomienda consultar a un profesional de la salud.
En playas donde no existe una bandera sanitaria unificada, como ocurre en gran parte de la Costa Atlántica, la prevención se apoya principalmente en la observación y advertencia directa del guardavidas. “Informarse, no tocar y consultar al guardavidas marca la diferencia entre una molestia pasajera y una lesión evitable”, concluye Mittica.

