Pese a que el presidente Javier Milei paralizó la obra pública en su afán por generar superávit fiscal, la escasez de gas que sufrió el país en mayo de este año pese a tener casi finalizado el Gasoducto Nestor Kirchner, obligó al Gobierno a recalcular y retomar las obras en las plantas compresoras.
La semana pasada, quedó inaugurada la Planta Compresora de Tratayén, en la provincia de Neuquén, que permitirá aumentar en un 50 por ciento la capacidad de transporte de gas desde Vaca Muerta hacia el resto del país. Con la primera de las dos plantas necesarias terminada, el secretario de Energía, Eduardo Chirillo, confirmó que se avanzará con la construcción de la planta en Salliqueló.
“¿Qué significa haber terminado la Planta Tratayén? Más producción local de gas para reemplazar importaciones. Ahorrar divisas por 755 millones de dólares anuales para el país. En un mes vamos por Saliqueló y así finalizar el Gasoducto que el gobierno anterior dejó inconcluso”, publicó a través de sus redes sociales.
La producción de gas, un tema que trasciende gobiernos
Pese a la chicana política del funcionario libetario, el ex presidente Alberto Fernández había revelado en mayo de éste año, en medio de la falta de gas que obligó a paralizar parte de la industria nacional, que fue la gestión entrante la que decidió frenar la continuidad de la obra para iniciar una auditoría de gasto público.
“Cuando trabajamos en la transición de gobierno nuestra gestión le proporcionó borradores de informes técnicos para avanzar en ese sentido y hasta les propusimos que como autoridades salientes podíamos asumir la responsabilidad de la adjudicación, pero no fue aceptado porque no sabían si el ‘gobierno libertario’ continuaría haciendo obra pública“, indicó.
Con la inauguración de Tratayén el gasoducto Nestor Kirchner, que fue inaugurado en julio de 2023 con una capacidad de 11 millones de metros cúbicos de gas por día, aumentó su capacidad a 16 millones de m3 diarios. Si finalmente el Gobierno Nacional decide ejecutar obra pública y finalizar las cuatro plantas restantes, la capacidad final ascendería a 39 millones de metros cúbicos diarios.
Ésto permitiría mejorar la soberanía energética y no depender de importaciones de gas ante aumentos en la demanda, como ocurrió en mayo de éste año.


