En un rapto de sinceridad discursiva (o quizás simplemente perdida en el laberinto de sus propias oraciones), Patricia Bullrich dejó una confesión que los manuales de economía libertaria preferirían mantener bajo llave.
En un intento por explicar la crisis prestacional que atraviesa la obra social de los jubilados, la actual senadora admitió, casi como quien desliza un comentario sobre el clima, que el modelo de país basado en el recorte impositivo tiene un costo directo: el desvío de fondos de organismos esenciales.
Una crisis “temporal” según la senadora
Para Bullrich, lo que miles de jubilados perciben como una angustiante falta de servicios es, en realidad, una “situación muy muy temporal” que tiene que ver con un “tema de pagos que se van a regularizar, se están regularizando”.
Con una cadencia que recuerda a aquella “filosofía muy interesante” con la que alguna vez intentó explicar lo inexplicable, Bullrich ensayó una pirueta verbal para decir que, básicamente, no hay plata porque decidieron no recaudar.
La admisión del impacto fiscal
El eje de su “revelación” es letal por su honestidad involuntaria: “estos fueron meses difíciles… porque nosotros bajamos muchos impuestos”.
Así, sin eufemismos, la senadora confirmó que el desfinanciamiento del PAMI no es un error de cálculo, sino una consecuencia directa y admitida de la política económica oficial.
Según su visión, el Ministro de Economía “la tiene muy clara” y sabe que este “quizás retraso” se arreglará “lo antes posible”.
En medio de una ensalada de conceptos donde mezcló la “situación respecto a esta situación de los combustibles” y a aquellos que “han aumentado por si acaso los precios”, Bullrich terminó por admitir que, efectivamente, “estamos con algunos pagos retrasados”.
Un modelo en tensión
La dificultad para articular una oración coherente parece ir de la mano con la dificultad para ocultar la realidad: el modelo cierra bajando impuestos para los sectores que ya no pagan, mientras el PAMI entra en una zona de “regularización” eterna.
Parece, entonces, que la “filosofía” del gobierno es tan “interesante” que los pagos no llegan, pero la tranquilidad debe ser total porque, según ella, el ministro sabe perfectamente lo que está haciendo mientras el organismo se vacía.

