La captura de Nicolás Maduro tras una operación militar de gran escala de Estados Unidos en Venezuela provocó una inmediata ola de repercusiones internacionales. Mientras distintos gobiernos de la región y del mundo expresaron preocupación por la escalada bélica y la violación de la soberanía venezolana, el presidente argentino Javier Milei optó por una reacción breve, contundente y sin matices, alineada con la posición de Washington.
En una primera publicación en su cuenta de X (ex Twitter), Milei citó una de las noticias que informaban sobre la intervención estadounidense y escribió únicamente: “LA LIBERTAD AVANZA. VIVA LA LIBERTAD CARAJO”.
El mensaje, sin referencias explícitas a la operación militar ni a sus consecuencias regionales, fue interpretado como un respaldo directo a la acción impulsada por la administración de Donald Trump.
Horas más tarde, el mandatario argentino profundizó su postura al republicar un discurso previo suyo en el Mercosur, en el que califica al gobierno venezolano como una “dictadura atroz e inhumana” y define a Maduro como un “narcoterrorista”. En ese fragmento, Milei sostiene que el régimen venezolano “extiende una sombra oscura sobre nuestra región” y afirma que ese peligro “no puede seguir existiendo en el continente”.
En el mismo mensaje, el Presidente argentino celebra explícitamente la presión ejercida por Estados Unidos y por Donald Trump, al señalar que “el tiempo de tener un acercamiento tímido en esta materia se ha agotado”, y exhorta a los países del bloque regional a “secundar esta posición y condenar tajantemente” al gobierno venezolano. La publicación fue acompañada por una serie de reposteos de dirigentes, analistas y usuarios que respaldaron la intervención y reivindicaron el rol de Washington.
Milei: “Es una excelente noticia para el mundo libre”
Ya en declaraciones televisivas en La Nación+, Milei fue todavía más allá y definió los acontecimientos como “la caída del régimen de un dictador” que, según sostuvo, había “trampeado elecciones” y permanecido en el poder pese a haber sido derrotado. Para el Presidente, la captura de Maduro constituye además una respuesta directa al carácter “narcoterrorista” que le atribuye al líder venezolano.
En ese sentido, Milei afirmó que Maduro mantiene vínculos con organizaciones criminales, redes de narcotráfico y grupos armados internacionales, y lo acusó de haber financiado e intervenido políticamente en distintos países de la región. “Estamos hablando de un terrorista y un narcotraficante”, sostuvo, al tiempo que comparó el rol del chavismo con el que tuvo Cuba durante la Guerra Fría, al que definió como una “franquicia” del socialismo del siglo XXI.
El Presidente aseguró que la operación estadounidense representa “una excelente noticia para el mundo libre”, no solo por el impacto en Venezuela, sino también por sus efectos regionales. Según planteó, el chavismo habría “contaminado” a América Latina con violencia, persecución política y estrategias de desestabilización, y afirmó haber sido él mismo víctima de ese entramado durante la campaña electoral de 2023.
Consultado sobre la posibilidad de que figuras centrales del chavismo continúen en el poder, Milei sostuvo que, de persistir un “narcoestado”, Estados Unidos continuará con acciones en la misma línea, aunque consideró que la captura de Maduro debilita seriamente al régimen y abre el camino para que Edmundo González Urrutia asuma finalmente como presidente, a quien volvió a reconocer como el mandatario legítimo de Venezuela.
En ese marco, el jefe de Estado argentino apuntó con dureza contra otros presidentes de la región que cuestionaron la intervención militar. Sin nombrarlos directamente, los calificó como parte del “socialismo del siglo XXI” y los acusó de estar dispuestos a “avalar dictaduras y terrorismo si son de izquierda”. Frente a ese escenario, Milei fue categórico sobre la postura argentina en los organismos internacionales: “Apoyo total a Estados Unidos, apoyo total a la moción de Estados Unidos”, afirmó.
Durante la entrevista, el Presidente también vinculó el nuevo escenario venezolano con la situación del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en ese país, y aseguró que el Gobierno redoblará esfuerzos para lograr su liberación. “Con el cambio de régimen, las chances de sacarlo con vida de Venezuela son más altas”, sostuvo.
Durante el resto de la jornada, Milei mantuvo esa línea discursiva: multiplicó reposts con críticas al chavismo, elogios a Trump y validaciones a sus propias declaraciones previas, sin emitir ningún pronunciamiento institucional desde la Casa Rosada ni mencionar el impacto humanitario, jurídico o geopolítico de una incursión militar extranjera en América Latina.
El comunicado de Cancillería
Poco después de las declaraciones presidenciales, la Cancillería argentina, a cargo de Pablo Quirno, difundió un comunicado oficial en el que respaldó de manera explícita la acción estadounidense. En el texto, el Gobierno nacional “valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos de América” en las acciones que derivaron en la captura de Nicolás Maduro, a quien define como líder del Cartel de los Soles, organización declarada terrorista por la Argentina en agosto de 2025.
El comunicado sostiene que estos hechos pueden representar “un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región” y expresa la expectativa de que se abra una nueva etapa que permita al pueblo venezolano recuperar la democracia, el Estado de Derecho y el respeto a los derechos humanos. En ese marco, la Argentina reafirma su apoyo a que Edmundo González Urrutia y las autoridades electas en 2024 puedan ejercer su mandato, y destaca el liderazgo de María Corina Machado en la defensa de la democracia en Venezuela.
De esta manera, la reacción presidencial dejó en evidencia un alineamiento incondicional con Estados Unidos, incluso frente a una intervención armada en la región, sin reparos públicos sobre la legalidad internacional de la operación ni sobre el precedente que implica una invasión militar en suelo latinoamericano. Una postura coherente con la política exterior que Milei viene sosteniendo desde el inicio de su mandato, marcada por una fuerte sintonía ideológica con Washington y un rechazo frontal a los gobiernos identificados con el eje bolivariano.

