El gobierno nacional se tomó revancha y castigó al empresario Madanes Quintanilla, a quien acusan de “operar” en medio del debate por la reforma laboral con el anuncio de cierre de la emblemática fábrica Fate.
El empresario es además el titular de Aluar, la empresa líder de mercado del aluminio. Como represalia, Javier Milei eliminó la protección antidumping que imponía un arancel del 28% que facilitará el ingreso desde China de foil de aluminio, un insumo clave para la industria alimenticia y farmacéutica, contra la que la empresa nacional prácticamente no podrá competir.
Según los considerandos de la resolución, la Subsecretaría de Comercio Exterior concluyó que “no surge un margen de dumping para las operaciones de exportación hacia la República Argentina del producto objeto de examen” en el período investigado.
Un vuelto por el cierre de Fate que deja a trabajadores como rehenes
Al igual que lo ocurrió semanas atrás con el grupo Techint, cuando el gobierno adjudicó a un grupo indio la licitación caños para un gasoducto clave para Vaca Muerta producto de la pelea que mantiene con Paolo Rocca, el momento en el que se produjo la quita de aranceles a las importaciones de aluminio, alimentó las especulaciones sobre una vendetta contra Madanes Quintanilla.
Es que el anuncio de cierre de la empresa de neumáticos Fate sacudió al gobierno de Javier Milei, que se encontró con un inesperado escollo en el debate público en medio del debate por la reforma laboral.
El empresario que también conduce Aluar, la empresa líder en producción de aluminio a quien especialmente perjudicará la medida.
En ese marco, reina la incertidumbre entre cientos de trabajadores que se desempeñan en la planta principal en Puerto Madryn y la División Elaborados en la localidad platense de Abasto, frente a la Ruta 2, que quedaron de rehenes de una pelea de poder entre el gobierno y los empresarios.

