El súper DNU del presidente Javier Milei deberá pasar por el Congreso donde se ratificará o no su aplicación. Ante esta situación, los ojos se posaron sobre el resto de los actores de la Cámara de Diputados, dando se da por descontado el rechazo de Unión por la Patria pero se abrían interrogantes respecto del resto de la oposición.
Parte de esa incógnita se empezó a develar esta mañana. El flamante titular de la UCR a nivel nacional, Martín Lousteau, sostuvo que si bien hay iniciativas que “pueden ser interesantes y otras irrelevantes para la agenda urgente”, también las hay “buenas, malas o realmente muy malas para las urgencias de la sociedad” y que “cada una de ellas merece un análisis riguroso e individual y para eso está el Congreso”.
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“Pero los DNU no se pueden modificar: se aprueban o rechazan enteros. Además, con este método, en cuatro años podría venir otro presidente y mediante otro Mega DNU hacer exactamente lo contrario, lo que agregaría más incertidumbre e inestabilidad a la que ya padecemos. Ninguna reforma de fondo duradera puede lograrse de esta forma”, señaló.
En ese punto, focalizó en que “el respeto a la institucionalidad evita abusos que dañan la sociedad” y marcó que “es sano hacer el ejercicio de pensar cómo reaccionaría uno si un presidente de signo político contrario al propio hubiera: 1) dado la espalda a la Asamblea Legislativa; 2) tomado medidas económicas con fuerte impacto para amplios sectores; 3) hubiera hecho exhibicionismo de fuerzas de seguridad y 4) dictado un DNU fuera de la legalidad que interfiere en múltiples áreas de la vida y la actividad”.
“Así no funciona una democracia plena. El presidente debería reemplazar este inválido DNU por una ley espejo que se pueda votar por capítulos, y convocar a extraordinarias para darle tratamiento urgente. Así las reformas positivas, que tendrán consenso, podrán sancionarse y las que no lo sean, evitarse. Toda otra alternativa, ya sea no hacer ninguna reforma o hacer las que no deberíamos, es mala para el presente y el futuro de los argentinos”, marcó Lousteau.
Una de sus aliadas en la Cámara de Diputados, la diputada radical Danya Tavela afirmó que “lo que ocurrió con el DNU tiene un impacto terrible sobre la institucionalidad y sobre la calidad de la democracia, que hemos trabajado y defendido durante tanto tiempo y que tanto ha costado a la Argentina”.
“Estamos pidiendo que se constituya la Bicameral, que comience a analizar la constitucionalidad o no del DNU y que, además, las cuestiones que el Presidente quiere proponer como reformas pasen por el Congreso de la Nación, como corresponde. Y para eso nos tienen que llamar a Extraordinarias”, señaló la legisladora.
“La posición del radicalismo va a ser siempre pedir por la institucionalidad. Que te vote el 56 por ciento de la población en un balotaje te da mucha legitimidad en términos de votos, pero no te da legitimidad para llevarte puestas las instituciones del país”, finalizó la diputada por la provincia de Buenos Aires.
No sólo la UCR le bajó el pulgar al súper decreto. Desde el otro lado del espectro, el PRO Peronismo dijo lo suyo. En ese mismo sentido se expresó el diputado Miguel Ángel Pichetto, quien le marcó la cancha al presidente: “Esto es una República. El Presidente debe gobernar con el Congreso no contra el Congreso”.
“Muchas de las reformas planteadas deben ser tratadas por Ley, y seguramente muchas podrían tener su aprobación. Las cuestiones de formas y fondo del DNU podrían ser cuestionadas fuertemente ante la justicia. No está justificada ni la NECESIDAD NI LA URGENCIA, podría haber convocado al Congreso a sesiones extraordinarias”, cerró.
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