Mientras cientos de miles de personas empiezan a colmar las calles en defensa de la universidad pública, la pantalla de LN+ ofreció un espectáculo de periodismo de infantería libertaria. En un móvil desde Recoleta, Francisco “Pancho” Olivera intentó desviar el foco del legítimo reclamo salarial hacia una encrucijada técnica que, por ley, ya debería estar resuelta.
La entrevistada, de nombre Malena, médica y docente de microbiología con 13 años de antigüedad, habló de modo contundente: su último sueldo fue de $250.000.
Ante la evidencia de un salario de indigencia para un profesional de alta calificación, la respuesta del conductor no fue la empatía, sino la fiscalización presupuestaria: “¿De dónde creés que habría que sacar la plata para cumplir con esa ley?”, disparó Olivera, en un rol que se confundía más con el de un secretario de Hacienda que con el de un comunicador.
La ley no se discute, se cumple
Malena, con una calma que desarmó el intento de chicana, devolvió la pelota al campo correspondiente: “Eso tiene que salir del presupuesto nacional, como se hizo siempre. La universidad pública está al servicio de toda la población, no puede ser que nosotros tengamos que decirle al gobierno de dónde tiene que sacar el dinero”.
El argumento oficialista, replicado casi de memoria por el periodista, intenta ignorar que la Ley de Financiamiento Universitario fue aprobada dos veces por el Congreso.
Una vez que una ley es soberana, la discusión sobre el origen de los fondos es responsabilidad exclusiva del Ejecutivo. Resulta anacrónico (y malintencionado) seguir preguntando “de dónde sale” cuando el Gobierno mantiene beneficios fiscales a grandes empresas o permite irregularidades escandalosas.
Teléfono para Adorni
Ante la insistencia de Olivera, quien llegó a mencionar la “emisión monetaria” como única alternativa de gobiernos anteriores para financiar la educación universitaria, la docente disparó hacia el corazón del relato oficial con todo el sentido común, ese que deja mudos incluso a los operadores oficialistas:
“Yo soy una trabajadora de la universidad, no estoy a cargo de la planificación de la economía. De eso tiene que dar cuenta el Gobierno. Adorni, por ejemplo, que se ha dedicado a afanar desde que ingresó como funcionario y no puede dar explicaciones de sus ingresos”.
La mención al ex vocero presidencial y actual Jefe de Gabinete por supuesto que de azarosa no tiene nada. Mientras se le pide a una médica que “ajuste” su bolsillo y explique de que parte del PBI obtener fondos, el entorno presidencial acumula denuncias por contrataciones dudosas, enriquecimiento ilícito, sobreprecios en el área de discapacidad en causa Andis, y el opaco “Caso Libra”.
La “militancia periodística” de LN+ busca que las víctimas del ajuste sean quienes garanticen el equilibrio fiscal, mientras los funcionarios de turno eluden la transparencia de sus propios patrimonios.

