El traspié político que sufrió Verónica Magario en el Senado por los dos proyectos sanitarios que impulsa el gobernador Axel Kicillof no respondió únicamente a una disputa interna. Luego de que el oficialismo fracasara en su intento de conseguir el dictamen en la Comisión de Salud y dejara los proyectos frenados para estudiarlos mejor, comenzaron a conocerse los cuestionamientos que existen dentro de Fuerza Patria y que explican por qué ambas iniciativas continúan en estudio.
El encargado de ponerlos en palabras fue el senador Sergio Berni, integrante de la Comisión de Salud, quien sostuvo que tanto el proyecto del Sistema Integrado de Salud de la Provincia de Buenos Aires (SIPBA) como el que crea el Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense tienen un planteo “conceptualmente” correcto, aunque advirtió que existen aspectos que requieren modificaciones.
Sus declaraciones llegan apenas horas después de que INFOCIELO revelara que la estrategia impulsada por Magario volvió a fracasar, pese a haber llevado en dos oportunidades al ministro Nicolás Kreplak al Senado para defender dos iniciativas consideradas prioritarias por el Ejecutivo provincial.
BERNI COINCIDIÓ CON ISHII EN LOS PUNTOS QUE GENERAN REPAROS
Consultado sobre la postura del senador Mario Ishii, cuyo voto impidió que el oficialismo lograra avanzar con uno de los proyectos, Berni evitó cuestionarlo y explicó que las diferencias pasan por aspectos concretos de las iniciativas.
“El proyecto está muy bien, conceptualmente está muy bien“, sostuvo al referirse al Sistema Integrado de Salud, aunque inmediatamente planteó el principal reparo.
Según explicó, uno de los artículos otorga al Ministerio de Salud facultades para regular la instalación de prestadores privados en la provincia, una herramienta que podría generar inconvenientes a futuro.
“Tiene sus fundamentos, son correctos en algún sentido, pero esto es un proyecto a largo plazo. Mañana viene otro ministro y puede hacer cualquier cosa. No te da certeza ni garantía. Estoy seguro de que Kreplak lo haría correctamente, pero puede venir otro y hacerlo incorrectamente”, advirtió.
Para Berni, el problema no pasa por la actual conducción sanitaria sino por dejar una herramienta que, en otro contexto político, podría utilizarse de manera discrecional para autorizar o impedir la apertura de consultorios, centros de diagnóstico u otros establecimientos privados.
LA PARTICIPACIÓN PRIVADA TAMBIÉN DIVIDE AL OFICIALISMO
Las diferencias también alcanzan al proyecto que crea el Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense, una sociedad anónima con participación estatal mayoritaria destinada a producir medicamentos e insumos médicos.
Sobre ese expediente, Berni señaló que el punto más controvertido es la incorporación de privados en una empresa cuyo objetivo es fortalecer la producción pública de medicamentos.

“Si vos vas a fabricar medicamentos, ¿por qué querés al privado? El privado viene a ganar plata y la Provincia tiene que satisfacer las necesidades de medicamentos“, sostuvo.
Se trata de un planteo que coincide con el expresado por el entorno de Mario Ishii, desde donde aseguraron a este medio que el senador considera que “no se puede aceptar participación de privados si se trata de una empresa estatal”.
Además, desde ese sector insistieron en que antes de avanzar con la creación del laboratorio bonaerense el Gobierno debería impulsar la declaración de la emergencia sanitaria, al entender que “no corresponde destinar recursos a una empresa de medicamentos cuando la salud en la provincia no funciona”.
De todos modos, aclararon que la intención no es bloquear las iniciativas. “Con modificar dos o tres cosas, los proyectos se pueden acompañar. No queremos seguir con una interna que no lleva a ningún lado, pero sí pelear para que sea lo mejor para los bonaerenses”, señalaron.
LOS ARGUMENTOS CHOCAN CON LA DEFENSA QUE HIZO KREPLAK
Los cuestionamientos de Berni e Ishii contrastan con las explicaciones que el propio Nicolás Kreplak brindó la semana pasada ante la Comisión de Salud, en una reunión impulsada por Verónica Magario para intentar destrabar el tratamiento legislativo.
En esa oportunidad, el ministro explicó que el Sistema Integrado de Salud surge del trabajo realizado en el marco del plan quinquenal de la cartera sanitaria y busca coordinar municipios, hospitales y efectores para reducir la fragmentación del sistema.
“La fragmentación genera dificultades a la hora de la fuerza laboral, de la continuidad de los cuidados y de planificar mejor la prevención y las inversiones en salud”, afirmó.
Respecto del laboratorio provincial, sostuvo que la iniciativa busca fortalecer la capacidad del Estado para abastecer de medicamentos a la Provincia y a los municipios, mientras que rechazó las críticas sobre una supuesta intervención en el sector privado.
Incluso, el presidente de la Comisión de Salud, Pedro Borgini, aseguró tras aquella reunión que el proyecto “no implica una injerencia ni sobre los municipios ni sobre el sector privado” y confió en que el tratamiento avanzaría durante los días siguientes.
UNA NEGOCIACIÓN QUE VOLVIÓ A QUEDAR INCONCLUSA
Sin embargo, la reunión de la Comisión de Salud terminó mostrando un escenario muy distinto al previsto por el oficialismo.
Pese a las gestiones encabezadas por Magario y a las dos presentaciones de Kreplak en el Senado para defender las iniciativas, Fuerza Patria no consiguió ordenar a su propio bloque y terminó sin reunir los votos necesarios para emitir dictamen.
De ese modo, tanto el proyecto del Sistema Integrado de Salud como el del Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense volvieron a quedar en estudio, dejando al descubierto que las diferencias dentro del oficialismo exceden una negociación política y también alcanzan al contenido de dos de las principales iniciativas sanitarias impulsadas por el gobierno de Axel Kicillof.

