Fueron alrededor de quince minutos de conversación sobre el tema, de manera distendida pero también seria, en los que Juan Pablo Allan -uno de los protagonistas de la escandalosa reunión en la que Marcelo Villegas deseó tener una Gestapo antisindical- profundizó sobre el conflicto de la UOCRA La Plata y ratificó su postura de avanzar en la justicia contra Juan Pablo Medina, El Pata.
“Lo peligroso del enfrentamiento que hubo es el silencio de las autoridades. Si entre quienes pueden hacer algo, no dicen nada o no hacen nada, la pelea que vimos va a ir creciendo”, advirtió el Senador bonaerense al final de la charla, que tuvo lugar en el programa Demasiado Humo y comenzó con el comentario enfrentamiento entre las dos facciones del sindicato. Fue un mensaje implícito para el gobernador Axel Kicillof, y los ministros Sergio Berni y Walter Correa.
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“Voluntad política”. Ese fue el término que Allan utilizó para describir las constantes reuniones entre los empresarios de la construcción de La Plata, el intendente Julio Garro, el ministro de trabajo, Marcelo Villegas y él. Una de ellas, realizada en la sede del Banco Provincia en Capital Federal, contó con la presencia de dos agentes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), entonces comandada por Silvia Majdalani. Tras la intervención del organismo por parte de la nueva gestión, la grabación de la cámara oculta que plantó la AFI se hizo pública.
Pese a que está procesado y deberá rendir cuentas por esa reunión, para Allan fue una más de otras tantas, y no fue privada, sino “pública”. “Para mí no fue secreta, porque de esas tuve un montón en mí despacho, están los registros en el Senado. Para mí no había nada que ocultar porque justamente eran instituciones, y era mi deber escuchar a todos y tratar de solucionar un tema”, sostuvo.
Juan Pablo Allan volvió a referirse a la reunión en la sede del Banco Provincia en la que Marcelo Villegas deseó tener una “Gestapo” antisindical.
E insistió, pese a que los dichos de Villegas sugieren otra cosa, con que el objetivo no era perseguir al sindicalismo, ni a sindicalistas, sino mostrarles a los empresarios de la construcción en La Plata que la voluntad del Gobierno local y provincial era acompañarlos en la senda judicial contra el entonces titular de la UOCRA La Plata, Juan Pablo Medina.
“Tuvimos un rol que fue escuchar a los empresarios, a todas las víctimas, tratando de llevarles tranquilidad. Básicamente que se animen a denunciar, porque ellos tenían mucho miedo de que el poder político de turno, o sea nosotros, sea otra vez cómplice del Pata Medina”, aseguró el Senador, quien señaló que “el Pata Medina se subía a los actos del kirchnerismo”.
“Finalmente, así fue. Entonces, en ese poquito que pudiera aportar, en ese chiquito, creo haber dejado algo, haber hecho algo por un tema que La Plata estuvo sometida durante 15 – 20 años. La Plata fue rehén del Pata Medina”, valoró Allan.
Un detalle que podría ser importante para la causa que lo tiene involucrado es que, al igual que empresarios y representantes de la construcción confiaron a INFOCIELO, Allan confirmó que la reunión la convocó Villegas. “A mí me invitan a una reunión en mi carácter de Senador el día anterior. Me llama la secretaria del Ministerio y me dice ‘mañana hay una reunión tema UOCRA, va el intendente van las instituciones, quiere el Ministro que vayas’. Por supuesto, fui, es mi obligación. Así fue”, reveló el Senador en Demasiado Humo. Ésto podría complicar aún más al ex ministro de Trabajo: si él organizó la reunión, no podía desconocer -como declaró el resto de los presentes- a los dos agentes de la AFI que participaron.
El Pata Medina y la interna de la UOCRA, un nuevo dolor de cabeza para el Gobierno Provincial
La absolución en primera instancia del Pata Medina y su liberación reavivó en las últimas semanas un conflicto que comenzó en 2017 cuando la seccional regional del sindicato quedó acéfala. En lugar de nombrar un interventor proveniente del Ministerio de Trabajo, se encomendó la tarea al Secretario General de la UOCRA a nivel nacional, Gerardo Martínez. El dirigente sindicalista, por acción u omisión, permitió que crezca dentro de la seccional la figura de Iván Tobar, enfrentado públicamente al clan Medina.
Fue así como se generó el caldo de cultivo para los cruces entre ambas facciones, en una violenta interna que, lejos de apaciguarse con la liberación de Medina, creció. Apenas unos días atrás, miembros de la organizción se cruzaron en un local gastronómico en Ensenada y protagonizaron nuevo enfrentamiento a balazos. Uno de ellos llegó hasta la terminal de ómnibus y casi hiere de gravedad a una transeúnte.
Así fue el enfrentamiento a tiros entre las dos facciones de la UOCRA La Plata.
El brote de conflicto en la UOCRA regional deja al gobernador Axel Kicillof en una posición delicada e incómoda, con dos caras. Por un lado, su postura pública luego de conocerse el video de la reunión en la sede porteña del Banco Provincia y los dichos de Villegas respecto a una aparente persecución judicial a partir del armado de causas fue el rechazo absoluto, el pedido de investigación por parte de la justicia y la condena política a un mecanismo de persecución y espionaje en el cual también se declaró víctima a partir del lawfare.
Diferenciarse de un Ministerio de Trabajo que hable de eliminar sindicalistas con una policía secreta “Gestapo” fue, justamente, el discurso que entonó Axel Kicillof al nombrar a otro sindicalista como Ministro de Trabajo y la carta de presentación para Walter Correa, el primer sindicalista en la historia ocupar el sillón de la cartera que dejó vacante Mara Ruiz Malec.
Por otro lado, la polémica e irresuelta situación de Juan Pablo Medina -que fue absuelto en primera instancia pero que aún deberá recorrer un largo camino judicial, luego de que sea apelada la decisión del TOF N°2- al que Kicillof no se acercó, pero tampoco alejó, ni avanzó en una resolución. Hasta el momento, el ejecutivo provincial se mostró indiferente al “Pata” y dejó su destino a manos de la Justicia.
En el Ministerio de Trabajo tampoco hay un plan de acción claro. Desde el entorno de Correa sitúan la disputa como una “interna entre ellos”, pero no asoma ningún plan de intervención y llamado a elecciones de la seccional para cortar con la acefalía. Todo indica que el destino de la UOCRA La Plata aún está en manos de Gerardo Martínez, quien también muestra una conducta pasiva.
La pregunta que queda en el aire, y que hasta el momento la gestión provincial no supo responder, es: ¿El Pata Medina es víctima o victimario? Juan Pablo Allan lo situó como victimario y pronostica que “tarde o temprano la Justicia lo va a condenar. No tengo la menor duda. En una instancia o en otra, pero va a llegar. Porque fue un accionar violento, patotero, que puso de rehén y de rodillas a todos los platenses durante 15 años. Eso no puede ser gratis”.
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