Como cada miércoles desde hace meses, los jubilados se encuentran marchando esta tarde hacia el Congreso de la Nación en reclamo de un aumento de haberes, y en rechazo al ajuste económico que golpea con fuerza al sector. Sin embargo, la jornada de protesta de este 9 de abril tiene un condimento especial: un masivo acompañamiento de sindicatos, organizaciones sociales, partidos de izquierda y organismos de derechos humanos, en lo que es un anticipo del paro general convocado para mañana por las centrales obreras.
La manifestación comenzó a concentrarse desde las 15 en la Plaza de los Dos Congresos, mientras se montaba un fuerte operativo de seguridad con un amplio vallado perimetral. Del operativo participan efectivos de las Fuerzas Federales (Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y Policía de Seguridad Aeroportuaria), ubicados en torno al vallado, mientras que la Policía de la Ciudad se ocupa de custodiar las inmediaciones y los accesos.
El acto central está previsto para las 17, con un documento de los jubilados y discursos de referentes sindicales y sociales.
Razones del paro y fuerte presencia sindical
El reclamo de los jubilados se mantiene firme: piden un aumento de emergencia en sus haberes, la restitución del 100% de descuentos en medicamentos a través del PAMI, la continuidad de la moratorio previsional y el fin de las políticas de ajuste implementadas por el gobierno de Javier Milei.

A diferencia de otras jornadas, la movilización de hoy cuenta con un amplio respaldo sindical. Se encuentran presentes columnas de la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos vertientes de la CTA, y gremios de peso como La Bancaria, la UOM, SMATA, Camioneros, Sanidad y ATE, entre otros.
Consultado durante la movilización, el co secretario general de la CGT, Héctor Daer, sostuvo: “Este gobierno está llevando a los jubilados a una situación de indigencia. No se puede hablar de libertad cuando se condena a los adultos mayores a vivir con ingresos que no alcanzan para comer. Hoy estamos acá porque entendemos que este ajuste no da para más y mañana vamos a expresar lo mismo en el paro general.
Asimismo, Daer remarcó que “la unidad de las organizaciones sindicales y sociales es clave para frenar este modelo que solo genera exclusión y pobreza”.
La postal de esta tarde en las calles porteñas se inscribe en un clima de creciente tensión social y sindical que desembocará mañana en el tercer paro general contra el gobierno libertario, con alto nivel de adhesión en todo el país.
La ficha que no encajó
Aunque no todo es como esperaban, ya que la negativa de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) de no adherir al paro de este jueves generó polémica y tensión dentro del movimiento sindical. El gremio de los choferes de colectivos acató la medida cautelar dispuesta por el gobierno nacional que obligaba a garantizar el servicio público, aunque la decisión fue leída por otras organizaciones como una señal de alineamiento con la Casa Rosada.

Desde la vocería presidencial, Manuel Adorni celebró públicamente la decisión de la UTA y criticó la medida de fuerza convocada por la CGT: “Valoramos que haya sectores que entienden que el derecho a trabajar y a circular libremente está por encima de cualquier extorsión sindical. El paro de mañana no tiene ninguna justificación y responde a una lógica política que atrasa”, sostuvo.

